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Locales vacíos y ventas en caída: la política intenta reaccionar con un plan de compras locales

La iniciativa “Esquel Suma”, impulsada por la concejal Liza Arrúa, propone beneficios para quienes compren en comercios de la ciudad, capacitación para el sector y un esquema progresivo de implementación. El proyecto será analizado en comisión y todavía no tiene aplicación concreta.

En un contexto donde la caída del consumo empieza a sentirse con fuerza en la actividad comercial, el Concejo Deliberante de Esquel recibió un proyecto de ordenanza que busca generar un incentivo directo para que los vecinos prioricen las compras dentro de la ciudad. La propuesta, denominada “Esquel Suma”, fue presentada por la concejal Liza Arrúa y apunta a fortalecer al comercio local mediante un sistema de beneficios para consumidores y herramientas de acompañamiento para los comerciantes.

El esquema plantea la adhesión voluntaria de los locales a un programa que incluiría promociones específicas, identificación a través de un sello distintivo y la posibilidad de acceder a capacitaciones en áreas clave como marketing digital, medios de pago y venta online. La intención es no solo incentivar el consumo inmediato, sino también mejorar la competitividad de los comercios frente a nuevas modalidades de compra que vienen ganando terreno.

Otro de los puntos que se ponen sobre la mesa es la idea de priorizar proveedores locales en determinadas contrataciones municipales, en línea con una lógica de circulación interna del dinero que permita sostener la actividad económica en la ciudad. El proyecto prevé una implementación progresiva y con etapas piloto, lo que deja margen para ajustes en función de los resultados que se obtengan.

Más allá de la intención política, lo cierto es que la iniciativa todavía está en una fase inicial. El proyecto ingresará a comisión para su análisis, por lo que aún no hay definiciones concretas sobre su alcance real, el impacto económico que podría generar ni los mecanismos específicos de aplicación. Tampoco se detallaron, al menos en esta instancia, los beneficios cuantificables que recibirían los consumidores o los costos que implicaría su puesta en marcha.

La discusión llega en un momento donde el panorama comercial en Esquel muestra señales de alerta, con menor movimiento en el centro y una creciente preocupación por la cantidad de locales vacíos. En ese escenario, la ordenanza aparece como una herramienta en construcción que intenta dar respuesta a una problemática que ya dejó de ser aislada y empieza a instalarse como un tema central en la agenda económica local.

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