“Sí se pudo”: la celebración de Priscila Santos tras el triunfo de Gerardo Merino como presidente de la UCR Chubut

La presidenta de la UCR de Río Mayo participó como delegada titular del plenario realizado este sábado en Esquel, respaldó a Gerardo Merino y quedó ubicada en un lugar privilegiado de la nueva mesa provincial como vicepresidenta 5.ª. El intendente de Trelew obtuvo 40 votos contra 25 de Sergio Guajardo, alcanzó el 61,5% de los sufragios y terminó imponiéndose con una diferencia de 15 votos en una elección precedida por denuncias de presiones, acusaciones de intervención del Gobierno provincial y fuertes diferencias entre la conducción y los comités del interior.
Priscila Santos participó este sábado como delegada titular en el plenario de la Unión Cívica Radical realizado en la Sociedad Rural de Esquel y celebró la proclamación de Gerardo Merino como nuevo presidente de la UCR Chubut con un contundente “Sí se pudo”, después de una elección que terminó definiendo tanto la conducción provincial como su propio lugar dentro de la nueva estructura partidaria.
La dirigente de Río Mayo respaldó a Merino y quedó incorporada como vicepresidenta 5.ª del Comité Provincia, dentro de los primeros lugares de una mesa encabezada por el intendente de Trelew. Las vicepresidencias quedaron integradas además por Fabiana Vázquez, Horacio Quinteros, Claudia Riveros y Federico Bonazzola, mientras Luis Juncos asumirá la Secretaría y Sandra Willatowski la Tesorería.
Merino reunió 40 de los 65 votos emitidos, equivalentes al 61,5%, mientras Sergio Guajardo obtuvo 25 adhesiones, el 38,5%. La diferencia fue de 15 votos y más de 23 puntos porcentuales, bastante superior a la paridad que había mostrado la interna apenas unos días antes, cuando el sector del interior consiguió imponer Esquel sobre Trelew por 12 votos contra 11 para definir la sede del encuentro.
Santos también expresó durante la jornada: “Como siempre acompañando y convencida del camino que vamos a recorrer”, una definición que confirmó el respaldo político que ya venía sosteniendo hacia Merino antes de que Guajardo resolviera competir por la presidencia.
La jornada tuvo además presencia de la conducción nacional del radicalismo. Leonel Chiarella, presidente del Comité Nacional de la UCR, estuvo en Esquel acompañando el plenario y la renovación de autoridades, mientras Nahuel Breglia, titular nacional de la Juventud Radical, participó de la asunción de Agustina Barletta al frente de la JR Chubut. La Convención Provincial eligió, por su parte, a Karina Otero como presidenta.

Santos, el Bloque del Interior y una relación con Merino que venía de antes
La posición de Priscila Santos no puede explicarse como un cambio repentino ocurrido durante las últimas horas. La dirigente de Río Mayo participó en la conformación inicial del denominado Bloque del Interior, que reunió a referentes de distintas localidades con el objetivo de reclamar mayor participación territorial, federalismo partidario y presencia de los comités alejados de los principales centros políticos de la provincia.
Pero aquel espacio nació antes de que Sergio Guajardo decidiera competir por la presidencia contra Merino. En esa primera etapa, tanto Santos como el propio Guajardo habían expresado una mirada favorable sobre la posibilidad de que el intendente de Trelew condujera el radicalismo provincial.
Santos mantuvo además una relación política y de gestión cercana con Merino, mientras Guajardo fue profundizando durante los meses siguientes sus diferencias con la conducción encabezada por Gustavo Menna y, posteriormente, con la forma en que la UCR venía participando dentro de la alianza provincial conducida por Ignacio Torres.
El principal quiebre apareció con la modificación de la denominada Ley Caminoa. La reforma volvió a habilitar las reelecciones sucesivas para intendentes y autoridades de comunas rurales en localidades sin Carta Orgánica y provocó un fuerte rechazo de numerosos comités radicales que reclamaron respeto por la alternancia y cuestionaron que una decisión de semejante importancia avanzara sin una consulta previa a las bases.
La discusión tuvo además un contenido especialmente sensible para el radicalismo porque la limitación de las reelecciones había sido impulsada años atrás desde el propio partido y quedó políticamente asociada al proyecto promovido por Jacqueline Caminoa. Cuando la Legislatura terminó modificando aquel régimen con acompañamiento de legisladores radicales integrados al oficialismo provincial, distintos sectores entendieron que la UCR estaba retrocediendo respecto de una bandera institucional que había defendido como propia.
Menna tomó una posición diferente y sostuvo públicamente que la prohibición de las reelecciones indefinidas no constituía un “dogma” partidario. Esa definición profundizó el malestar entre los comités que venían reclamando alternancia, consulta interna y mayor independencia para fijar las posiciones del radicalismo frente a decisiones del Gobierno provincial.
Guajardo fue endureciendo entonces sus críticas. Pasó de respaldar meses atrás una eventual candidatura de Merino a reclamar una UCR con mayor capacidad de decisión, presencia territorial y autonomía dentro de Despierta Chubut. Al explicar su candidatura sintetizó esa discusión con una definición concreta: “Si participamos en un frente electoral debemos ser protagonistas”.
La diferencia volvió a manifestarse alrededor de la Ley de Tierras. Primero se pronunció el Comité de Trevelin y posteriormente un grupo más amplio conformado por El Maitén, El Hoyo, Cholila, Paso de Indios y Gualjaina, con representación de Epuyén y adhesiones de Sarmiento, Alto Río Senguer y Aldea Beleiro, rechazó cualquier avance que facilitara la extranjerización y reclamó que la conducción provincial y los representantes legislativos asumieran una posición clara.
Río Mayo ya no figuró en ese segundo documento. Ese dato permite advertir que la distancia de Santos respecto del sector que posteriormente terminó encabezando Guajardo no se produjo durante las últimas horas del plenario, sino que podía observarse antes de la definición electoral. El Bloque del Interior había comenzado como una construcción territorial más amplia, pero con el desarrollo de la interna no todos sus integrantes originales siguieron el mismo recorrido político.
Cuando Guajardo finalmente decidió transformar esos reclamos en una candidatura para disputar directamente la presidencia, Santos optó por mantener el acompañamiento a Merino. Este sábado ese posicionamiento quedó traducido en su voto y, posteriormente, en su incorporación a la nueva conducción como vicepresidenta 5.ª.
Presiones, intervención política y una previa que llegó hasta el periodismo
La elección de Esquel estuvo precedida por acusaciones que llevaron la discusión bastante más allá de una competencia entre dos candidatos. Mario Cimadevilla denunció públicamente que existían “presiones extorsivas” sobre delegados y afirmó que algunos representantes estaban siendo condicionados mediante cargos en la administración pública, favores gubernamentales o necesidades personales.
El exsenador cuestionó además una supuesta intervención del Gobierno provincial en la interna y sostuvo que Ignacio Torres no debía involucrarse en la elección de autoridades de un partido al que no pertenece. Desde otros sectores del radicalismo también circularon durante las semanas anteriores versiones sobre llamados y gestiones políticas destinadas a modificar la posición de algunos delegados.
La discusión tuvo incluso un antecedente concreto en la elección de la sede. Fuentes partidarias aseguraron entonces que el propio Torres había realizado contactos para intentar revertir la ventaja de Esquel sobre Trelew. Esa intervención nunca fue reconocida públicamente por el gobernador, aunque las versiones fueron reiteradas por dirigentes y fuentes internas durante el desarrollo de la campaña.
El clima se trasladó este sábado al ingreso del plenario. Una bandera con la inscripción “Guajardo/Biss + PJ = traidores” provocó discusiones entre militantes y derivó en empujones y algunos incidentes antes de que comenzara la definición. La situación fue controlada y posteriormente pudo desarrollarse la votación.
La tensión había alcanzado un nivel todavía más delicado durante las horas previas con la denuncia realizada por el periodista Diego Almonacid. El comunicador aseguró que recibió un pedido del subsecretario de Información Pública de la Provincia, Ramiro Outeda, para retirar de su portal Cinco Claves una entrevista realizada a Sergio Guajardo porque el contenido habría provocado el enojo de Gerardo Merino.
Almonacid sostuvo que se negó a eliminar la publicación y que a la mañana siguiente fue apartado de Radio 3 Cadena Patagonia, donde trabajaba desde hacía años. La denuncia instaló en plena interna radical una discusión sobre presiones gubernamentales hacia trabajadores de prensa y sobre la utilización de las relaciones económicas del Estado con los medios como posible herramienta de condicionamiento.
El caso generó pronunciamientos de solidaridad y repudios desde distintos sectores vinculados con el periodismo. Su aparición a pocas horas del plenario resultó particularmente significativa porque se produjo mientras dentro de la propia UCR se denunciaban presiones sobre delegados y se discutía si la votación debía ser secreta precisamente para reducir posibilidades de condicionamiento.
Con ese escenario se llegó finalmente al conteo. Merino consiguió 40 votos, Guajardo 25 y la relación de fuerzas terminó siendo bastante más favorable al intendente de Trelew que lo que anticipaban las semanas anteriores. El sector que había perdido 12 a 11 la discusión por la sede consiguió revertir aquella primera derrota y reunir más del 61% de las voluntades cuando estuvo en juego la presidencia.
