Sueldos de miseria en Senguer: un municipal cobra el 18% de lo que necesita para vivir

La precariedad salarial de los trabajadores municipales de Alto Río Senguer quedó expuesta tras la publicación de un recibo de sueldo que abrió nuevamente el debate sobre el nivel de ingresos en la localidad.
El caso se conoció a partir de una publicación en redes sociales realizada por un empleado municipal, donde mostró su liquidación correspondiente a febrero de 2026: un ingreso neto de $360.681. A partir de esa exposición, Río Mayo 1935 tomó contacto con el trabajador para conocer en profundidad su situación.
El dato es contundente. En la región patagónica, la canasta básica supera ampliamente los 2 millones de pesos, lo que deja a estos salarios en una situación crítica. En términos concretos, ese ingreso representa apenas el 18% de lo necesario para cubrir el costo de vida, es decir, ni siquiera alcanza a cubrir una quinta parte de los gastos básicos de un hogar.
El propio recibo también deja en evidencia una estructura salarial cuestionada: un sueldo básico que ronda los $373 mil y adicionales como el título secundario que apenas superan los $37 mil, un ítem que el trabajador cuestionó directamente en diálogo con este medio. “Después de tres años de estudio, que te paguen eso es una burla”, expresó.
En ese contexto, Pablo Calfín (38) describió el impacto real que tiene ese ingreso en su vida cotidiana, dejando en claro que no se trata solo de números sino de condiciones concretas de subsistencia. “No llego ni a los diez días del mes. Si no me rebusco de otra forma, directamente no alcanza”, sostuvo.
A la vez, planteó su malestar por la desigualdad dentro de la estructura municipal, donde —según su testimonio— existen diferencias marcadas entre los sueldos de los empleados y los cargos jerárquicos. “Hay cargos que están ganando 800 mil, 900 mil o más de un millón, mientras los empleados que hacen el trabajo están muy por abajo”, señaló.
También hizo referencia a la falta de recomposición salarial, vinculándola con promesas realizadas durante la campaña del actual intendente Miguel Mongilardi. “Se decía que se iban a mejorar los sueldos porque eran muy bajos, pero terminó la campaña y seguimos en lo mismo”, afirmó.
En ese marco, el trabajador marcó un punto de quiebre personal frente a la situación que atraviesa. “Ya me cansé, no me voy a callar más. No me importa lo que pase ni las consecuencias”, expresó, en referencia a la decisión de hacer pública su realidad.

“La radio es mi vida”
Detrás del reclamo salarial aparece también una historia personal vinculada a la comunicación. Durante años, Calfín estuvo ligado a la Radio Municipal de Senguer, ámbito en el que se formó y trabajó, hasta que con el cambio de gestión fue trasladado al área de Cultura.
Ese cambio, según relató, implicó dejar un espacio en el que tenía experiencia para pasar a cumplir funciones que no formaban parte de su formación. “Me sacaron de la radio y tuve que hacer cosas que no sabía hacer. Yo siempre fui donde me mandaron, siempre cumplí”, explicó.
En ese contexto laboral, el trabajador aseguró que comenzó a atravesar un proceso de desgaste sostenido, marcado —según su relato— por situaciones de maltrato y un clima adverso dentro del ámbito municipal. “Todo eso me fue afectando. Ya no aguanté más”, expresó.
Actualmente se encuentra bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico, con medicación por cuadros de ansiedad y ataques de pánico, situación que —según indicó— se fue profundizando a partir de los conflictos laborales y personales que atravesó en el último tiempo.
En ese marco, también planteó su mirada sobre lo ocurrido, señalando que, desde su perspectiva, existió un trasfondo político en algunas decisiones. “Yo siento que hubo persecución política. Nunca mezclé la política con el trabajo, siempre trabajé”, afirmó, aclarando que se trata de su interpretación personal.
Actualmente impulsa su propio proyecto, la radio “FM Rincones del Sur”, que funciona dentro de su vivienda y que intenta sostener con esfuerzo propio y el acompañamiento de la comunidad. “La radio es mi vida. Me ayudó a salir de momentos muy difíciles y hoy quiero que siga creciendo”, expresó.
Sin embargo, la falta de recursos le impide avanzar en su crecimiento. Su objetivo es trasladarla a un espacio independiente, pero los costos lo vuelven inaccesible con su nivel de ingresos actual. En ese sentido, aseguró que intentó gestionar algún tipo de acompañamiento por parte del municipio, pero no obtuvo respuesta favorable.
“Fui a pedir ayuda, aunque sea con algunos materiales, y me dijeron que no hay ayuda para esto”, relató.
A partir de allí, explicó que decidió avanzar por cuenta propia, organizando rifas y buscando el apoyo de la comunidad para poder sostener y mejorar el espacio. “No puedo solo. Ni siquiera puedo comprar una puerta para empezar”, señaló.
A pesar de las dificultades, continúa intentando sostener el proyecto, que además cumple una función social en la comunidad. “Quiero seguir ayudando a la gente, pero así se hace muy difícil”, concluyó.

