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Trelew: Fernando Urbano denunció que llamaron a la Policía para impedirle repartir volantes contra la megaminería en la Feria del Libro

El médico y exdiputado provincial afirmó que le negaron un espacio para presentar sus libros, retiraron su banner en dos oportunidades y le prohibieron distribuir material. Según relató, debió discutir durante casi una hora ante efectivos policiales hasta poder continuar. El domingo regresó y entregó los mismos volantes sin inconvenientes.

Fernando Urbano, médico pediatra y sanitarista, exdiputado provincial y referente de la Fundación Salud Sin Obstáculos (FUSSO), denunció restricciones para difundir sus libros y repartir material contra la megaminería durante la tercera Feria del Libro y de las Artes de Trelew. Según su relato, el sábado 17 de octubre llamaron a la Policía después de que se negara a cumplir una indicación de dejar de entregar volantes.

El encuentro se desarrolló del 15 al 18 de octubre en el Centro de Convenciones del Museo Paleontológico Egidio Feruglio, sobre avenida Fontana. La convocatoria municipal estaba dirigida a escritores, editoriales, bibliotecas, librerías, artistas y gestores culturales. Fue dentro de ese espacio de participación donde Urbano buscó presentar sus obras y, tras recibir una negativa, decidió concurrir para conversar con los visitantes.

Urbano ocupó una banca en la Legislatura de Chubut durante el período 2007-2011, por el ARI. Su actividad pública también comprende intervenciones sobre el funcionamiento de la salud provincial y cuestionamientos a la minería uranífera. Desde FUSSO ha sostenido una posición contraria al desarrollo de esa actividad y difundido sus argumentos en publicaciones y exposiciones públicas.

Para la feria había solicitado un espacio destinado a “4 veces NO. Chubut frente al uranio” y “Estanislao”. El primero aborda la discusión sobre el uranio en la provincia; el segundo es una novela que el autor también vincula con la problemática minera. Son dos formas de intervenir en un debate que Urbano viene sosteniendo fuera del ámbito literario.

De la negativa a presentar los libros a la intervención policial

En el escrito que difundió, Urbano aseguró que pidió participar con anticipación y que, después de varias semanas, le comunicaron que no podría exponer sus obras. Describió ese intercambio como una sucesión de “evasivas y respuestas ambiguas” y cuestionó la falta de una explicación razonable.

Ante esa decisión, el viernes 16 fue solo a la feria con un banner y algunos volantes. Según explicó, su intención era informar sobre su posición y dialogar con los asistentes sin interferir en las actividades.

“No interrumpí actividades, no obstaculicé el trabajo de nadie ni generé disturbios. Me limité a ejercer un derecho fundamental: expresarme”, sostuvo.

La primera dificultad se produjo ese viernes. De acuerdo con su relato, mientras se había desplazado para entregar material, el banner fue retirado sin su consentimiento. Al día siguiente volvió a colocarlo en la entrada, pero nuevamente lo sacaron y lo dejaron afuera, sobre el piso.

Urbano afirmó que aceptó la indicación de no ingresar con el banner. Sin embargo, después le comunicaron que tampoco podía seguir repartiendo volantes. Atribuyó esa prohibición a una orden de los organizadores de Provincia y Municipio, aunque en su declaración no identificó a la persona que la impartió.

Su negativa a dejar de distribuir el material derivó, según denunció, en el llamado a la Policía. Calculó que durante casi una hora tuvo que explicar lo que estaba haciendo frente a cuatro o cinco agentes uniformados, a la vista de feriantes y visitantes.

“Tuve que justificar una conducta que nunca dejó de ser pacífica y respetuosa”, expresó. Finalmente pudo ingresar, repartir los volantes y conversar con la gente.

El apoyo de los presentes y un trato distinto el domingo

El exlegislador agradeció al diputado Juan Aquino, a quien aseguró que no conocía previamente, y a las personas que se acercaron a acompañarlo durante la discusión. Describió ese respaldo como fundamental para atravesar una situación que consideró dolorosa.

Su denuncia distingue dos decisiones: la negativa inicial a incorporar la presentación de sus libros y el intento posterior de impedirle distribuir material por su cuenta. El reclamo por libertad de expresión se concentra especialmente en este último episodio y en la intervención policial que, según sostuvo, se produjo pese a que no había alterado el desarrollo de la feria.

“Cuando en una Feria del Libro se prohíbe hablar de megaminería, lo que está en juego ya no es solamente una opinión. Está en juego el derecho de toda una comunidad a debatir libremente sobre su propio futuro”, manifestó.

El domingo 18, Urbano volvió al encuentro y repartió los mismos volantes sin inconvenientes. Esa diferencia respecto de lo ocurrido el sábado fue uno de los motivos de su cuestionamiento público: el contenido no había cambiado, pero la restricción que había provocado la discusión con presencia policial ya no se aplicó.

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