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Gobernador Costa: una comerciante teme perder el sustento de sus hijos y reclama una respuesta al intendente

El Municipio le exige cambiar la habilitación de kiosco a almacén, pero la comerciante no tiene dinero para afrontar la regularización y teme que la casilla donde trabaja tampoco cumpla con las condiciones que le pidan. Su marido está bajo tratamiento de salud y ella necesita sostener las ventas desde su casa para acompañarlo. “Si a mí no me dejan trabajar, mis hijos no tienen para comer”, expresó. Cuestionó que le dijeran que el intendente desconocía lo ocurrido, mientras una convocatoria vecinal propone ayudar a la familia comprando en el negocio.

Belén Gacitúa, una comerciante de 28 años de Gobernador Costa, hizo público ayer un reclamo después de recibir una intimación municipal para cambiar la habilitación del negocio que atiende desde su vivienda. En el video se mostró visiblemente consternada por la situación de su familia y por el temor a perder el ingreso con el que sostiene a sus hijos. Según relató, la notificación establece un plazo hasta el 6 de noviembre.

El área municipal de Habilitaciones detectó que el comercio, iniciado como kiosco, había incorporado mercadería correspondiente al rubro almacén y la intimó a reencuadrar la actividad. Gacitúa explicó que fue sumando alimentos y artículos de limpieza e higiene, y que comprende que necesita otra habilitación para los productos que vende. Su pedido es que le concedan más tiempo para reunir el dinero y cumplir con la regularización.

Pero la preocupación también está en las posibilidades de adaptar el lugar. El negocio funciona en una casilla instalada en su domicilio y teme que, para habilitarla como almacén, le exijan una superficie mayor u otras modificaciones que no pueda afrontar. “No sé qué requisitos más me pedirán”, señaló. Todavía desconoce cuáles serán esas condiciones y si podrá cumplirlas con la estructura que tiene; no se trata de exigencias edilicias que haya confirmado, sino de una incertidumbre que complica sus posibilidades de calcular cuánto dinero necesitará.

La urgencia económica está vinculada a la interrupción del trabajo de su marido, que realizaba tareas rurales por día y pasaba períodos fuera de la localidad. Después de una internación en Esquel, continúa bajo tratamiento de salud y, según explicó Belén, necesita acompañamiento permanente y no está en condiciones de regresar al campo. Ella tampoco puede buscar un empleo fuera de la vivienda porque debe permanecer junto a él durante su recuperación.

Las ventas del comercio y la preparación de comidas son las actividades que puede sostener desde su casa. Con lo que recauda debe alimentar a sus hijos, reponer mercadería y cubrir los demás gastos familiares. Contó que vive en la casa de sus abuelos, donde paga alquiler y servicios, y que hay días en los que les cuesta reunir lo necesario para comer. En esas condiciones, no dispone del dinero para afrontar de inmediato el cambio de habilitación.

Según relató, la notificación fue entregada a su marido y la preocupación por su contenido alteró su tranquilidad. Belén se acercó después a la Municipalidad para pedir una explicación, pero le informaron que el intendente no se encontraba y que posiblemente desconocía lo ocurrido. Esa respuesta fue uno de los motivos de su malestar durante el descargo.

“Tiene que estar al tanto de todo lo que pasa en el pueblo”, reclamó en el video. En un testimonio posterior precisó que su cuestionamiento abarcaba tanto la situación de salud de su marido como las actuaciones administrativas del propio Municipio. “¿Cómo no puede estar enterado?”, insistió. Para la comerciante, el jefe comunal debería conocer las dificultades que atraviesa la familia y las notificaciones que envían las áreas municipales cuando pueden afectar su posibilidad de seguir trabajando.

Gacitúa espera poder conversar con el intendente el próximo martes y pedirle una prórroga. Explicó que busca una oportunidad para reunir los recursos y conocer las condiciones que deberá cumplir, no una ayuda que reemplace su trabajo. “No quiero que me den donaciones”, aclaró, y pidió que compartan su reclamo para conseguir una respuesta.

Después de la difusión del video comenzó a circular una convocatoria para acompañar a la familia mediante las compras. En Facebook, Leticia Morales invitó a acercarse al comercio y a difundir su actividad. “Pasá a comprar algo, por mínimo que sea, y los estás ayudando”, escribió junto a un afiche que identifica al negocio como Kiosko Milana y lo ubica en diagonal al camping municipal.

La propuesta busca que las ventas contribuyan a sostener la economía familiar y a reunir dinero para regularizar la actividad. Belén compartió esa publicación con un agradecimiento y, en su segundo testimonio, dijo sentirse más tranquila por el acompañamiento recibido.

El emprendimiento se construyó con ahorros de la pareja y ayuda de familiares. La estructura de la casilla estaba en la casa de su padre y uno de sus hermanos había comenzado a prepararla para un puesto de comidas, un proyecto que finalmente no continuó. Belén propuso aprovecharla para instalar un kiosco y su marido realizó los trabajos de soldadura y armó las estanterías. Después fueron comprando mercadería de a poco, hasta ampliar la variedad de productos.

Para sostener las ventas decidieron extender el horario de atención y colocar un timbre. Los clientes compran por una ventanilla, sin ingresar a la casilla, y, según contó, atienden desde alrededor de las ocho de la mañana hasta las tres o cuatro de la madrugada. La elaboración de comidas complementa la recaudación y le permite seguir trabajando mientras permanece en la vivienda.

Gacitúa también repasó su experiencia laboral: trabajó como niñera, cocinera y empleada municipal, y terminó la secundaria en la escuela nocturna. Aseguró que en distintas oportunidades pidió una posibilidad de empleo al Municipio, pero que la respuesta no pasó de la promesa de tenerla en cuenta. “Siempre me dijeron: ‘Sí, te vamos a tener en lista’”, recordó. El kiosco fue el proyecto que pudo armar junto con su marido para generar ingresos propios.

Ahora necesita saber si podrá mantener ese trabajo en el mismo lugar. Además de la extensión del plazo, espera que le precisen qué condiciones deberá reunir la casilla y cuánto costará adecuarla al rubro almacén. Por el momento, según explicó, no tiene confirmada una prórroga ni sabe si el cambio de habilitación podrá resolverse con la estructura de la que dispone.

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