Más recursos, pero no alcanza: Río Mayo sigue en rojo
La localidad ubicada en el sudoeste provincial se posicionó como el principal beneficiario del reparto provincial en el Departamento Senguer, concentrando casi la mitad de los recursos transferidos en el primer trimestre de 2026. Sin embargo, ese volumen de fondos no se traduce en equilibrio financiero: el municipio sigue en rojo, aun en un contexto donde el barril de petróleo —que durante meses se planteó como clave para mejorar los ingresos— hoy supera los 100 dólares. El contraste entre mayores recursos y cuentas tensionadas abre un interrogante inevitable sobre la administración de esos fondos.
La planilla oficial del Ministerio de Economía permite dimensionar con precisión cómo se distribuyeron los recursos en el Departamento Senguer durante los primeros tres meses del año. En el primer lugar se ubicó la Municipalidad de Río Mayo con $325.674.527,64, seguida por la Municipalidad de Río Senguer con $243.649.563,01. Bastante más atrás aparecen las comunas rurales: Ricardo Rojas con $31.528.653,47, Lago Blanco con $31.272.445,88, Aldea Beleiro con $30.221.413,42 y Aldea Apeleg con $27.774.340,27.
El total transferido por la Provincia al Departamento Senguer en ese período asciende a $690.120.943,69, lo que permite poner en perspectiva el peso específico de cada localidad. Río Mayo, por sí solo, concentró el 47,19% de esos recursos, mientras que las cuatro comunas rurales juntas no alcanzan a igualar el volumen que recibe el municipio riomayense.
La brecha es contundente. Río Mayo no solo lidera el ranking, sino que además recibe más de diez veces lo que percibe cada comuna rural y supera a Río Senguer por más de $82 millones en apenas un trimestre. En términos concretos, casi uno de cada dos pesos que la Provincia giró al Departamento Senguer terminó en Río Mayo.
Pero el dato más fuerte aparece cuando se cruza ese volumen de recursos con el contexto económico y político. Durante buena parte del año pasado, desde el propio municipio se sostenía que la situación financiera estaba condicionada por un barril de petróleo bajo, y que con valores en torno a los 60 dólares se podrían mejorar los ingresos y encarar otras acciones.
Hoy el escenario es completamente distinto. El precio internacional del petróleo superó los 100 dólares, es decir, prácticamente el doble de lo que se tenía como referencia meses atrás. El contexto que antes se señalaba como limitante ya no existe en los mismos términos.
En paralelo, desde la gestión se continúa planteando que la situación responde a una caída de recursos, particularmente en la coparticipación. Sin embargo, los datos empiezan a mostrar otra realidad.
A esto se suma un dato que termina de ordenar la discusión. En el primer trimestre de 2025 —cerrado el 25 de marzo— la Municipalidad de Río Mayo había recibido $332.408.732,30. En 2026, con un acumulado parcial de $325,6 millones y aún con dos transferencias pendientes, el municipio ya se encuentra prácticamente en el mismo nivel que el año pasado. Con ese escenario, todo indica que el trimestre cerrará por encima de los ingresos de 2025, descartando no solo una caída, sino evidenciando un incremento en los recursos provinciales.
Sin embargo, aun con ese flujo sostenido y en crecimiento, las cuentas municipales siguen en rojo. La gestión continúa apelando al descubierto bancario en el Banco del Chubut —herramienta que implica costos financieros y comisiones que se debitan directamente de la coparticipación—, al mismo tiempo que mantiene deudas con proveedores y registra retrasos en pagos.
A este cuadro se suma además el impacto de decisiones del gobierno nacional sobre la renta petrolera, con mecanismos que podrían implicar una quita cercana al 8% para provincias productoras como Chubut. Un factor que introduce incertidumbre, pero que por sí solo no alcanza para explicar la situación local.
La contradicción queda expuesta. Río Mayo no solo es el municipio que más recibe en todo el Departamento Senguer, sino que además lo hace en un contexto internacional favorable y con un flujo de ingresos que, lejos de caer, tiende a incrementarse. Sin embargo, las cuentas siguen sin cerrar.
Cuando los recursos están —y cada vez son más— pero el municipio continúa endeudándose y dependiendo de herramientas de corto plazo para sostener su funcionamiento, la discusión deja de estar en cuánto dinero llega. Y pasa, inevitablemente, a centrarse en cómo se administra.
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