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Un abogado de familia cuestionó a la Magistratura por “doble vara” en el caso Ángel

El abogado de familia de Trelew Martín Alesi cuestionó el comunicado de la Asociación de la Magistratura y Funcionariado Judicial de Chubut y apuntó a lo que considera una aplicación desigual de las garantías dentro del sistema judicial, en medio de la causa por la muerte de Ángel.

“Resulta, cuanto menos, incómodo advertir cómo la Asociación irrumpe públicamente para exigir el pleno respeto de las garantías constitucionales en favor de los funcionarios involucrados”, expresó, en referencia al documento difundido tras las críticas. Y marcó el contraste con su ámbito de trabajo: “esos mismos estándares parecen diluirse hasta volverse irreconocibles cuando se trata de padres sometidos a denuncias”.

En esa línea, agregó: “muchas veces son tratados de facto como culpables desde el inicio del proceso, sin una verdadera neutralidad judicial ni un examen riguroso de la prueba”. Desde su experiencia en el fuero de familia, sostuvo que la defensa de las garantías pierde legitimidad cuando no se aplica con el mismo criterio para todos.

El cuestionamiento se da en un contexto de fuerte exposición pública del caso. En redes sociales, el accionar judicial previo viene siendo señalado, especialmente por la decisión de otorgar la tenencia a la madre y al padrastro.

En las últimas horas, además, comenzó a circular un video donde se observan las condiciones en las que vivía el niño: una vivienda de chapa, con signos de hacinamiento. Las imágenes contrastan con informes socioambientales incorporados al expediente que indicaban que Ángel contaba con una habitación propia.

Esa diferencia entre lo documentado y lo que ahora se muestra públicamente profundizó las críticas y volvió a poner en discusión cómo se evaluaron las condiciones en las que vivía el menor antes del desenlace que hoy investiga la Justicia.

La “irreverencia” como estrategia de litigación en el fuero de familia

En uno de los textos que compartió en las últimas horas, el abogado de familia de Trelew Martín Alesi desarrolló el enfoque con el que —según explica— viene interviniendo en causas del fuero, donde litiga de manera habitual.

Desde ese lugar, sostuvo que el lenguaje jurídico “ha dejado de ser un instrumento de garantía para transformarse en un dispositivo de legitimación”, al advertir que muchas decisiones se presentan bajo una apariencia de neutralidad técnica que, en la práctica, encubre sesgos.

En su planteo, describe una estructura que —según afirma— se repite en los expedientes: “la presunción de idoneidad materna, la inmunidad crítica de los equipos técnicos y una jerarquía invisible entre actores procesales”. Y sintetiza esa lógica con una definición: “la evidencia no ilumina: decora”.

Frente a ese escenario, plantea la “irreverencia” como una forma de litigación. “No se trata de gritar ni de insultar”, aclara, sino de abandonar el tono deferente tradicional cuando el proceso deja de cumplir su función. En ese sentido, sostiene que escribir de ese modo implica “recuperar la promesa del derecho: visibilizar el daño, proteger lo frágil y disputar el poder”.

Alesi explica que este tipo de escritos no buscan únicamente persuadir, sino dejar constancia. “Cada presentación deja registrado que todo fue advertido, fundado y denunciado”, señala, al referirse a casos donde —según expone— el sistema desatiende riesgos que luego pueden derivar en situaciones irreversibles.

Denuncia “misandría judicial” y señala un patrón que —según afirma— se repite en Trelew

En otro texto, el abogado amplió su crítica y la encuadró en un concepto más amplio que asegura venir señalando desde hace tiempo en el fuero de familia donde ejerce. “Esto ya lo había anticipado hace varios meses, incluso en expedientes en Trelew donde litigó”, afirmó, antes de introducir el concepto de “misandría judicial”.

“El sesgo institucional desplaza al varón del lugar de sujeto legítimo de cuidado, de protección y hasta de denuncia”, sostuvo, y aclaró que no se trata de un hecho aislado, sino de “una lógica repetida y normalizada” en la dinámica de los procesos.

Según explicó, ese funcionamiento no aparece de forma explícita, sino a través de decisiones, omisiones y rutinas procesales. “Cuando el varón denuncia, cuida o protege, el sistema no activa. Cuando el riesgo proviene de la madre, la reacción se aplaza o se minimiza”, afirmó.

También describió cómo —según su experiencia profesional— operan esos mecanismos en la práctica: expedientes que no avanzan, informes técnicos que omiten datos relevantes o decisiones que relativizan pruebas que, en otro contexto, tendrían un peso determinante.

Alesi planteó que el problema no es la perspectiva de género en sí, sino su aplicación automática. “Cuando se convierte en dogma, deja de mirar los hechos”, señaló, y agregó que en muchos procesos “el relato ya está escrito antes de leer la prueba”.

Para el abogado, ese esquema no solo afecta a los padres. “Ese descreimiento institucional no solo daña al varón, deja indefensos a los hijos”, concluyó, al advertir sobre las consecuencias concretas de este tipo de intervenciones en el fuero de familia.

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