”Al Intendente le falta un poco más de sentido de pertenencia y defender lo que tenemos en Río Mayo”, señaló el comerciante Marcelo Vázquez
La situación económica de Río Mayo, la caída del consumo y el malestar creciente del sector privado volvieron a quedar expuestos durante una nueva reunión entre comerciantes autoconvocados y autoridades municipales. El encuentro se realizó el pasado lunes 18 desde las 13:30 en el Honorable Concejo Deliberante y se extendió durante más de tres horas, en una mesa donde se mezclaron reclamos por controles, presión tributaria, compras municipales y una discusión cada vez más profunda sobre cómo se sostiene hoy la economía local.
De la reunión participaron el intendente municipal Gustavo Loyaute, la presidenta del Concejo Deliberante Silvia Muñoz, los concejales Micaela Selesky, Leonardo Silva, Víctor Herrera, Mariela Callo y Nicol Casihuil, además del juez de faltas Pablo Levicoy. Del otro lado estuvieron unos 15 comerciantes de distintos rubros que vienen manteniendo reuniones desde hace varias semanas intentando empujar soluciones concretas para el sector.
En diálogo con Cable Canal Río Mayo, el comerciante y vocero del grupo, Marcelo “Pitu” Vázquez, sostuvo que el reclamo dejó de centrarse únicamente en los vendedores ambulantes y pasó a convertirse en una discusión más amplia sobre el acompañamiento político hacia quienes sostienen actividad privada en la localidad. En ese contexto, consideró que hoy existe una desconexión entre la dirigencia y la realidad cotidiana que atraviesan muchas familias riomayenses. Según expresó, “al Intendente le falta un poco más de sentido de pertenencia y defender lo que tenemos en Río Mayo”, al tiempo que planteó que “hay que salir, caminar, escuchar a los vecinos y ponerse en el lugar de la gente”.
El comerciante describió un escenario económico cada vez más delicado y aseguró que, aunque no existan grandes protestas visibles como en otras ciudades, muchas familias atraviesan dificultades profundas puertas adentro. Para Vázquez, el problema de fondo es la falta de movimiento económico genuino y la escasez de trabajo fuera de la estructura estatal y comercial. “La situación de muchas familias es bastante desoladora. En Río Mayo no hay obra, no hay trabajo. Sacás la municipalidad, el hospital, las escuelas y los comercios, y después no queda mucho más”, afirmó durante la entrevista.
Uno de los principales puntos abordados durante la reunión volvió a ser la diferencia de controles entre el comercio formal y quienes llegan desde otras localidades a vender mercadería de manera eventual. Allí, Vázquez explicó que el sector siente que al comerciante establecido se le exige permanentemente mientras otros actores ingresan a vender sin afrontar las mismas reglas. Según manifestó, “las ordenanzas están, pero no las hacemos cumplir”, y cuestionó que “a nosotros nos exigen un montón de cosas y después habilitamos a que venga gente a vender mercadería tirada en una plaza”.
Durante el encuentro, el juez de faltas reconoció dificultades operativas relacionadas con la falta de movilidad, inspectores y acompañamiento policial para realizar controles permanentes, especialmente durante los fines de semana. A partir de esos planteos, el intendente habría asumido el compromiso de incorporar movilidad para el Juzgado Administrativo de Faltas, avanzar en el llamado a concurso para un inspector de nocturnidad y sumar un nuevo inspector de bromatología. Los comerciantes tomaron esos anuncios con cautela. “Ese compromiso lo asumió adelante de todos nosotros. Después, que lo cumpla, eso no te lo puedo garantizar”, señaló Vázquez.
Dentro de las propuestas que acercó el sector también apareció la posibilidad de implementar un sistema de abasto o control de ingreso de mercadería, similar al que funciona en otras localidades de la región. El objetivo, según explicaron, sería controlar procedencia, condiciones sanitarias y volumen de mercadería que ingresa a Río Mayo. En ese sentido, el comerciante sostuvo que “en todos lados se cobra abasto, en Sarmiento, en Perito, en Comodoro”, y remarcó que “hay que controlar qué mercadería entra, de qué procedencia viene y en qué condiciones llega”.
Otro de los temas que atravesó buena parte del encuentro fue la presión tributaria que enfrenta el sector privado local. Allí, Vázquez comparó la situación de Río Mayo con otras localidades patagónicas que comenzaron a aplicar beneficios o alivios fiscales para sostener al comercio frente a la caída del consumo. Según expresó, “en otras ciudades están ayudando al comercio local con menos impuestos o beneficios”, mientras que “acá nos aumentaron un 50% y la situación económica está muy delicada”.
En esa misma línea, el comerciante también cuestionó declaraciones públicas del intendente vinculadas al costo de hotelería en Río Mayo, algo que generó malestar dentro del sector comercial y turístico. “No está bueno que tu representante salga públicamente diciendo que le sale más barato dormir afuera que en Río Mayo”, sostuvo al explicar el enojo que esas expresiones provocaron entre comerciantes locales.
La reunión además abrió una discusión sobre las dificultades que enfrentan pequeños productores artesanales de la localidad para poder comercializar legalmente sus productos dentro de comercios habilitados. Allí, los comerciantes reclamaron una regulación adaptada a la escala local para vecinos que producen miel, alfajores, panificados o conservas. Vázquez aclaró que el planteo no apunta contra quienes intentan generar ingresos de manera artesanal, sino contra la falta de herramientas para integrarlos formalmente a la economía local. “Nosotros no estamos en contra del vecino que hace algo para vender y llegar a fin de mes. Queremos que se los ayude a formalizarse de una manera lógica para Río Mayo”, explicó.
Según indicó el comerciante, el juez de faltas manifestó predisposición para trabajar en un marco regulatorio específico para ese tipo de producciones artesanales, algo que permitiría que comercios locales puedan comercializar productos elaborados en Río Mayo bajo condiciones sanitarias y administrativas reguladas.
La discusión también alcanzó a las compras municipales y al destino de gran parte del dinero que mueve el Estado local. Allí, los comerciantes plantearon que las compras menores realizadas en Río Mayo no modifican realmente el impacto económico si los grandes volúmenes terminan concentrándose fuera de la localidad. “Dos kilos de tomate no cambian la ecuación. Lo que el comerciante mira es el volumen grande de compras”, expresó Vázquez, aunque también reconoció que muchos comerciantes prefieren no depender económicamente del municipio debido a las demoras administrativas y a los tiempos de pago. “Yo prefiero venderle al vecino de Río Mayo y arreglarme como me vengo arreglando todos estos años”, agregó.
Hacia el final de la entrevista, Vázquez también describió el desgaste que implica para muchos comerciantes participar de estas reuniones mientras deben sostener sus propios negocios en medio de una situación económica crítica. Allí apuntó directamente contra el juez de faltas, al señalar que llegó al encuentro sin respuestas ni documentación vinculada a pedidos de informes que los comerciantes venían reclamando desde hacía semanas.
Según explicó, el malestar aumentó cuando el magistrado les informó que no contaba con esa información porque la persona que llevaba adelante las actuaciones había viajado y había dejado la documentación bajo llave. En ese contexto, Vázquez expresó su frustración por el tiempo y el esfuerzo que vienen destinando los comerciantes a las reuniones institucionales.
“Nosotros dejamos horas de trabajo para ir a estas reuniones y por ahí encontrarte con que el juez de faltas no llevó ninguna documentación ni respuestas a pedidos de informes que ya tenían hace tres semanas es medio chocante”, sostuvo. Luego agregó que “uno deja de hacer sus cosas, de atender el negocio, para tratar de encontrar soluciones y estas situaciones generan desgaste”.
Pese a las críticas, Vázquez valoró la predisposición al diálogo mostrada por parte de los concejales y aseguró que el objetivo del grupo no es confrontar con vecinos ni generar divisiones, sino intentar fortalecer el entramado económico local en un contexto cada vez más complejo. En ese marco, remarcó que el desafío principal pasa por volver a apostar a la economía interna del pueblo. “Ojalá podamos ayudarnos entre todos y empezar a apostar un poquito más a lo que tenemos acá adentro”, concluyó.
La situación económica de Río Mayo, la caída del consumo y el malestar creciente del sector privado volvieron a quedar expuestos durante una nueva reunión entre comerciantes autoconvocados y autoridades municipales. El encuentro se realizó el pasado lunes 18 desde las 13:30 en el Honorable Concejo Deliberante y se extendió durante más de tres horas, en una mesa donde se mezclaron reclamos por controles, presión tributaria, compras municipales y una discusión cada vez más profunda sobre cómo se sostiene hoy la economía local.
De la reunión participaron el intendente municipal Gustavo Loyaute, la presidenta del Concejo Deliberante Silvia Muñoz, los concejales Micaela Selesky, Leonardo Silva, Víctor Herrera, Mariela Callo y Nicol Casihuil, además del juez de faltas Pablo Levicoy. Del otro lado estuvieron unos 15 comerciantes de distintos rubros que vienen manteniendo reuniones desde hace varias semanas intentando empujar soluciones concretas para el sector.
En diálogo con Cable Canal Río Mayo, el comerciante y vocero del grupo, Marcelo “Pitu” Vázquez, sostuvo que el reclamo dejó de centrarse únicamente en los vendedores ambulantes y pasó a convertirse en una discusión más amplia sobre el acompañamiento político hacia quienes sostienen actividad privada en la localidad. En ese contexto, consideró que hoy existe una desconexión entre la dirigencia y la realidad cotidiana que atraviesan muchas familias riomayenses. Según expresó, “al Intendente le falta un poco más de sentido de pertenencia y defender lo que tenemos en Río Mayo”, al tiempo que planteó que “hay que salir, caminar, escuchar a los vecinos y ponerse en el lugar de la gente”.
El comerciante describió un escenario económico cada vez más delicado y aseguró que, aunque no existan grandes protestas visibles como en otras ciudades, muchas familias atraviesan dificultades profundas puertas adentro. Para Vázquez, el problema de fondo es la falta de movimiento económico genuino y la escasez de trabajo fuera de la estructura estatal y comercial. “La situación de muchas familias es bastante desoladora. En Río Mayo no hay obra, no hay trabajo. Sacás la municipalidad, el hospital, las escuelas y los comercios, y después no queda mucho más”, afirmó durante la entrevista.
Uno de los principales puntos abordados durante la reunión volvió a ser la diferencia de controles entre el comercio formal y quienes llegan desde otras localidades a vender mercadería de manera eventual. Allí, Vázquez explicó que el sector siente que al comerciante establecido se le exige permanentemente mientras otros actores ingresan a vender sin afrontar las mismas reglas. Según manifestó, “las ordenanzas están, pero no las hacemos cumplir”, y cuestionó que “a nosotros nos exigen un montón de cosas y después habilitamos a que venga gente a vender mercadería tirada en una plaza”.
Durante el encuentro, el juez de faltas reconoció dificultades operativas relacionadas con la falta de movilidad, inspectores y acompañamiento policial para realizar controles permanentes, especialmente durante los fines de semana. A partir de esos planteos, el intendente habría asumido el compromiso de incorporar movilidad para el Juzgado Administrativo de Faltas, avanzar en el llamado a concurso para un inspector de nocturnidad y sumar un nuevo inspector de bromatología. Los comerciantes tomaron esos anuncios con cautela. “Ese compromiso lo asumió adelante de todos nosotros. Después, que lo cumpla, eso no te lo puedo garantizar”, señaló Vázquez.
Dentro de las propuestas que acercó el sector también apareció la posibilidad de implementar un sistema de abasto o control de ingreso de mercadería, similar al que funciona en otras localidades de la región. El objetivo, según explicaron, sería controlar procedencia, condiciones sanitarias y volumen de mercadería que ingresa a Río Mayo. En ese sentido, el comerciante sostuvo que “en todos lados se cobra abasto, en Sarmiento, en Perito, en Comodoro”, y remarcó que “hay que controlar qué mercadería entra, de qué procedencia viene y en qué condiciones llega”.
Otro de los temas que atravesó buena parte del encuentro fue la presión tributaria que enfrenta el sector privado local. Allí, Vázquez comparó la situación de Río Mayo con otras localidades patagónicas que comenzaron a aplicar beneficios o alivios fiscales para sostener al comercio frente a la caída del consumo. Según expresó, “en otras ciudades están ayudando al comercio local con menos impuestos o beneficios”, mientras que “acá nos aumentaron un 50% y la situación económica está muy delicada”.
En esa misma línea, el comerciante también cuestionó declaraciones públicas del intendente vinculadas al costo de hotelería en Río Mayo, algo que generó malestar dentro del sector comercial y turístico. “No está bueno que tu representante salga públicamente diciendo que le sale más barato dormir afuera que en Río Mayo”, sostuvo al explicar el enojo que esas expresiones provocaron entre comerciantes locales.
La reunión además abrió una discusión sobre las dificultades que enfrentan pequeños productores artesanales de la localidad para poder comercializar legalmente sus productos dentro de comercios habilitados. Allí, los comerciantes reclamaron una regulación adaptada a la escala local para vecinos que producen miel, alfajores, panificados o conservas. Vázquez aclaró que el planteo no apunta contra quienes intentan generar ingresos de manera artesanal, sino contra la falta de herramientas para integrarlos formalmente a la economía local. “Nosotros no estamos en contra del vecino que hace algo para vender y llegar a fin de mes. Queremos que se los ayude a formalizarse de una manera lógica para Río Mayo”, explicó.
Según indicó el comerciante, el juez de faltas manifestó predisposición para trabajar en un marco regulatorio específico para ese tipo de producciones artesanales, algo que permitiría que comercios locales puedan comercializar productos elaborados en Río Mayo bajo condiciones sanitarias y administrativas reguladas.
La discusión también alcanzó a las compras municipales y al destino de gran parte del dinero que mueve el Estado local. Allí, los comerciantes plantearon que las compras menores realizadas en Río Mayo no modifican realmente el impacto económico si los grandes volúmenes terminan concentrándose fuera de la localidad. “Dos kilos de tomate no cambian la ecuación. Lo que el comerciante mira es el volumen grande de compras”, expresó Vázquez, aunque también reconoció que muchos comerciantes prefieren no depender económicamente del municipio debido a las demoras administrativas y a los tiempos de pago. “Yo prefiero venderle al vecino de Río Mayo y arreglarme como me vengo arreglando todos estos años”, agregó.
Hacia el final de la entrevista, Vázquez también describió el desgaste que implica para muchos comerciantes participar de estas reuniones mientras deben sostener sus propios negocios en medio de una situación económica crítica. Allí apuntó directamente contra el juez de faltas, al señalar que llegó al encuentro sin respuestas ni documentación vinculada a pedidos de informes que los comerciantes venían reclamando desde hacía semanas.
Según explicó, el malestar aumentó cuando el magistrado les informó que no contaba con esa información porque la persona que llevaba adelante las actuaciones había viajado y había dejado la documentación bajo llave. En ese contexto, Vázquez expresó su frustración por el tiempo y el esfuerzo que vienen destinando los comerciantes a las reuniones institucionales.
“Nosotros dejamos horas de trabajo para ir a estas reuniones y por ahí encontrarte con que el juez de faltas no llevó ninguna documentación ni respuestas a pedidos de informes que ya tenían hace tres semanas es medio chocante”, sostuvo. Luego agregó que “uno deja de hacer sus cosas, de atender el negocio, para tratar de encontrar soluciones y estas situaciones generan desgaste”.
Pese a las críticas, Vázquez valoró la predisposición al diálogo mostrada por parte de los concejales y aseguró que el objetivo del grupo no es confrontar con vecinos ni generar divisiones, sino intentar fortalecer el entramado económico local en un contexto cada vez más complejo. En ese marco, remarcó que el desafío principal pasa por volver a apostar a la economía interna del pueblo. “Ojalá podamos ayudarnos entre todos y empezar a apostar un poquito más a lo que tenemos acá adentro”, concluyó.
