Cierre del casino en Esquel: 50 familias en vilo y un impacto que ya golpea fuera del edificio
El cierre del casino en Esquel dejó de ser un rumor para transformarse en una realidad que atraviesa de lleno a trabajadores, comerciantes y servicios vinculados a su funcionamiento. La interrupción de la actividad no solo implica persianas bajas: expone una crisis que ya impacta en la economía cotidiana de la ciudad y abre un escenario de incertidumbre laboral para cerca de 50 familias.
El establecimiento, ubicado en la intersección de las avenidas Ameghino y Perón, venía mostrando señales previas. Semanas atrás se había observado el retiro de maquinaria del interior, un indicio concreto de que la situación era más delicada de lo que se informaba públicamente. Los propios trabajadores admiten que conocían la inestabilidad, aunque la confirmación del cierre llegó en las últimas horas.
El testimonio de quienes sostuvieron durante años la actividad sintetiza el impacto humano de la medida. Miriam y Mauricio, con 28 años de antigüedad, lo plantearon sin rodeos: “No somos 49 empleados, somos 49 familias”. Ambos anticiparon que este jueves a las 8 de la mañana se presentarán en el ingreso del edificio, a la espera de respuestas por parte de la Secretaría de Trabajo. El reclamo apunta a certezas básicas: continuidad laboral, pago de salarios y definiciones claras sobre su situación.
Desde la conducción del establecimiento, el gerente Martín Chulia confirmó que el cierre responde a un deterioro sostenido. Señaló que la empresa atravesaba desde hace un año y medio un escenario económico negativo, con deudas acumuladas en servicios y tasas municipales, lo que terminó por volver inviable la continuidad de la actividad.
La caída no se limita al interior del casino. El efecto ya se traslada a otros sectores. Juan, taxista de la ciudad, lo describe con crudeza: “El 80% de nuestra clientela era del casino. Si esto cierra, nos quedamos sin trabajo todos”. La frase no es aislada, sino que refleja un impacto en cadena que alcanza a múltiples actividades que orbitaban alrededor del funcionamiento del lugar.
El contraste con el pasado reciente es evidente. Hace apenas un año, la empresa Trewelyn S.A. impulsaba una estrategia para sostener la actividad, con la incorporación de nuevas máquinas y propuestas orientadas a captar público. El casino funcionaba además como un espacio de espectáculos, con presentaciones en vivo que ampliaban su alcance más allá del juego.
Ese esquema quedó ahora interrumpido sin un plan claro de continuidad. Hasta el momento no hubo una comunicación oficial detallada sobre el futuro de la concesión ni sobre posibles alternativas de reactivación.
La jornada de este jueves aparece como un punto de inflexión. En las puertas del edificio se espera la presencia de trabajadores, representantes legales y autoridades, en un intento por encauzar una salida que hoy no está definida. En juego no solo está la resolución de un conflicto laboral, sino el impacto que su desenlace tendrá sobre una parte de la economía local que ya comenzó a resentirse.
