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Del autoabastecimiento al recorte de Zona Fría: la discusión energética que vuelve a poner a la Patagonia frente al ajuste

La discusión que hoy volvió al Congreso por el recorte de Zona Fría tiene un antecedente político concreto en Chubut. La Ley Bases, aprobada en 2024 con los votos de César Treffinger, Jorge “Loma” Ávila, Andrea Cristina y Edith Terenzi, eliminó el principio de autoabastecimiento energético y abrió el camino hacia un modelo orientado a la libre exportación de hidrocarburos. Meses después, ese mismo esquema reaparece en el debate por subsidios al gas. En la nueva votación, Treffinger, Maira Frías y Ávila acompañaron el proyecto impulsado por Javier Milei. José Glinski y Juan Pablo Luque votaron en contra. El escenario también vuelve a mostrar a dirigentes cercanos al gobernador Ignacio Torres alineados con las reformas energéticas impulsadas desde Nación.

La aprobación en Diputados del proyecto que modifica el régimen de Zona Fría generó preocupación en provincias patagónicas donde la calefacción no representa un gasto secundario, sino una necesidad básica durante gran parte del año. El proyecto todavía debe ser tratado en el Senado, pero el debate ya quedó instalado alrededor de cuánto puede impactar una nueva reducción de subsidios sobre usuarios residenciales, comercios y pequeñas empresas del sur argentino.

La discusión actual tiene relación directa con cambios aprobados durante el tratamiento de la Ley Bases. Allí se modificó uno de los principios históricos de la política energética argentina: el autoabastecimiento dejó de figurar como prioridad central del sistema hidrocarburífero nacional. Hasta entonces, la legislación establecía que la producción de petróleo y gas debía orientarse primero a garantizar el abastecimiento interno antes de privilegiar exportaciones.

Con la Ley 27.742, el Gobierno avanzó hacia un esquema de libre comercialización y libre exportación de hidrocarburos. Ese cambio aparece hoy como parte del trasfondo que explica el nuevo enfoque sobre subsidios energéticos. La orientación oficial apunta a reducir intervención estatal, segmentar beneficios y trasladar mayores costos a los usuarios residenciales mientras se promueve un modelo energético más ligado a exportaciones y grandes inversiones privadas.

En la Patagonia, el debate toma otra dimensión por razones climáticas y económicas. El consumo de gas en el sur no depende solamente del nivel de ingresos. También depende del invierno. En localidades de Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, sostener calefacción durante meses enteros forma parte de las condiciones mínimas para vivir. En ese contexto, una reducción sobre subsidios impacta directamente sobre economías familiares que ya vienen golpeadas por inflación, caída salarial y aumentos acumulados en servicios.

La advertencia de Juan Pablo Luque sobre posibles aumentos de hasta un 50% en las facturas de gas apareció justamente dentro de ese escenario. El diputado cuestionó el proyecto impulsado por el Gobierno nacional y advirtió sobre las consecuencias que podría generar en regiones donde el consumo energético está directamente atravesado por las bajas temperaturas.  

José Glinski también cuestionó públicamente la modificación del régimen de Zona Fría. El diputado nacional sostuvo que el nuevo esquema puede generar “un aumento considerable” en las facturas y advirtió que todavía no existe precisión total sobre el impacto final que tendría la reforma sobre usuarios patagónicos.  

En el Senado, Carlos Linares fue todavía más directo. El senador chubutense advirtió que los usuarios patagónicos podrían terminar pagando “por lo menos un 30% más de tarifas” y cuestionó que el Gobierno continúe impulsando aumentos energéticos mientras los salarios siguen perdiendo frente a la inflación. También señaló que el nuevo esquema podría fijar topes de consumo subsidiado, algo que en la Patagonia genera especial preocupación por la duración y crudeza de los inviernos.  

Qué opinan los legisladores y el gobierno de Chubut

Antes de la votación en Diputados, legisladores patagónicos de Unión por la Patria difundieron un video conjunto rechazando la modificación del régimen de Zona Fría bajo la consigna “Para los patagónicos, lo que es de la Patagonia”. Allí advirtieron que el proyecto cambia los criterios históricos de asignación del subsidio y puede afectar directamente a miles de familias del sur argentino. Participaron, entre otros, José Glinski y Juan Pablo Luque por Chubut.  

Del otro lado, las expresiones públicas fueron mucho más limitadas. Ni Treffinger, ni Maira Frías, ni Jorge Ávila realizaron hasta ahora una defensa pública fuerte del proyecto después de la media sanción. Sin embargo, el alineamiento legislativo quedó claro tanto en la Ley Bases como ahora en la reforma sobre Zona Fría.

En el caso del gobernador Ignacio Torres, el silencio también empezó a ser observado dentro del escenario político patagónico. Sobre todo porque varios de los legisladores que acompañaron tanto la Ley Bases como las reformas energéticas actuales mantienen cercanía política con el oficialismo provincial o responden a espacios aliados al gobernador.

El contraste aparece inevitablemente con algunas declaraciones previas de Torres durante sus enfrentamientos con Javier Milei por la coparticipación y los recursos energéticos de la provincia. En febrero de 2024, el gobernador había advertido públicamente que “Chubut no entregará petróleo ni gas” en medio de la disputa con Nación.  

Ahora, frente al avance sobre subsidios energéticos y Zona Fría, no aparecieron expresiones públicas de similar dureza desde el gobierno provincial. Mientras tanto, el proyecto continúa avanzando en el Congreso y vuelve a poner sobre la mesa una discusión cada vez más sensible para la Patagonia: cuánto puede soportar el bolsillo de una región productora de gas y petróleo donde las tarifas siguen aumentando en medio de recesión, caída salarial y crisis económica.

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