Treffinger, Frías y Ávila votaron el recorte al gas en medio de la caída salarial y la crisis económica que golpea a la Patagonia
La Cámara de Diputados aprobó el proyecto impulsado por el Gobierno nacional para modificar el régimen de Zona Fría y reducir subsidios al gas. La iniciativa avanzó con 137 votos afirmativos, 111 negativos y 3 abstenciones, y ahora deberá ser tratada en el Senado. En Chubut, César Treffinger y Maira Frías, de La Libertad Avanza, junto a Jorge “Loma” Ávila, de Provincias Unidas y alineado políticamente al gobernador Ignacio Torres, acompañaron el proyecto. En contra votaron José Glinski y Juan Pablo Luque.
La votación cayó en uno de los peores contextos económicos de los últimos años para la Patagonia. Caída del consumo, salarios pulverizados por la inflación acumulada, despidos, retracción económica y familias cada vez más complicadas para sostener gastos básicos. En ese escenario, avanzar sobre subsidios energéticos en el sur argentino no aparece como una discusión técnica menor: aparece como un golpe directo sobre el costo de vida.
Porque el problema no es solamente el gas. El impacto termina arrastrando todo el esquema energético. En ciudades y pueblos patagónicos donde durante gran parte del año las temperaturas permanecen bajo cero, calefaccionarse no es un consumo de lujo. Es una necesidad básica para vivir. Y cuando se reducen subsidios en medio de aumentos tarifarios permanentes, el resultado termina siendo el mismo: boletas cada vez más difíciles de pagar.
El proyecto del Gobierno nacional busca focalizar la ayuda únicamente en sectores considerados vulnerables y reducir el alcance general del régimen de Zona Fría. En los hechos, implica dejar afuera a miles de hogares de clase trabajadora y sectores medios que, aunque no entren dentro de parámetros oficiales de vulnerabilidad, tampoco logran sostener aumentos permanentes en tarifas mientras los ingresos siguen perdiendo poder adquisitivo.
La Patagonia volvió a quedar en el centro de una contradicción política difícil de explicar. Diputados elegidos en provincias atravesadas por inviernos extremos terminaron aportando votos para avanzar con un recorte sobre subsidios energéticos en el propio sur argentino.
En Chubut, el caso de Jorge Ávila quedó especialmente expuesto. El diputado de Provincias Unidas, hombre históricamente vinculado al sindicalismo petrolero y al discurso de defensa de los intereses provinciales, terminó alineado con La Libertad Avanza y el ajuste impulsado desde la Casa Rosada. Treffinger y Frías acompañaron el proyecto en línea directa con Javier Milei.
Del otro lado quedaron José Glinski y Juan Pablo Luque, que rechazaron la iniciativa y sostuvieron públicamente la continuidad del esquema diferencial para zonas frías. La misma postura adoptaron otros diputados patagónicos que advirtieron sobre el impacto que puede generar una quita de subsidios en regiones donde la calefacción forma parte de la vida cotidiana durante buena parte del año.
El acompañamiento al proyecto no quedó limitado a Chubut. Diputados de Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego también levantaron la mano junto al oficialismo nacional. La imagen terminó siendo fuerte: legisladores de algunas de las provincias más frías del país votando un ajuste energético sobre sus propios territorios.
Ahora la discusión pasará al Senado. Ahí se definirá si el Gobierno logra convertir en ley una reforma que en la Patagonia ya empezó a leerse como otra señal de desconexión entre las decisiones tomadas desde Buenos Aires y la realidad diaria de miles de familias del sur argentino.
