Doce años después, Coopsar logra sacar de su estructura el costo energético del acueducto
La cooperativa comunicará este sábado, ante asociados, ex dirigentes, concejales y representantes institucionales, la formalización de un reclamo histórico que durante más de una década impactó sobre sus finanzas: desde mayo, el consumo eléctrico del Acueducto Jorge Carstens dejará de ser facturado a COOPSAR y pasará a la SCPL de Comodoro Rivadavia. La entidad sostiene que esa situación la empujó a una deuda millonaria y anticipó que ahora buscará avanzar sobre ese frente económico.
La Cooperativa de Servicios Públicos de Sarmiento (COOPSAR) convocó para este sábado 9 de mayo, a las 17 horas, a una reunión informativa destinada a asociados, ex presidentes, ex consejeros, concejales de la ciudad, autoridades de instituciones y representantes de cooperativas vecinas, donde expondrá uno de los movimientos institucionales y económicos más relevantes de los últimos años para la entidad.
Durante el encuentro, el directorio dará detalles sobre el traspaso del consumo energético del Acueducto Jorge Carstens, una situación que la cooperativa venía reclamando desde hace más de 12 años y que, según sostiene, tuvo un fuerte impacto financiero sobre su estructura.
La novedad quedó oficializada a partir de la Resolución 108 de la Subsecretaría de Energía de la Nación, publicada este lunes 4 de mayo en el Boletín Oficial. Allí se aprueba el ingreso de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada (SCPL) de Comodoro Rivadavia como Gran Usuario Mayorista de Energía Eléctrica (GUME), permitiendo que desde este mes los consumos energéticos vinculados al acueducto sean facturados directamente a esa entidad.
El sistema abastece de agua a Comodoro Rivadavia, Rada Tilly, Caleta Olivia y Sarmiento, y durante más de una década el costo energético asociado a su funcionamiento fue absorbido por COOPSAR. La cooperativa describió esa situación como un “complejo problema” que derivó en una deuda millonaria y que, con el paso de los años, terminó convirtiéndose en uno de los principales pasivos económicos que condicionaron la estructura financiera de la entidad.
Según informó la cooperativa, las gestiones que desembocaron en esta definición comenzaron formalmente en noviembre del año pasado, a partir de una convocatoria impulsada por el Gobierno de Chubut. Posteriormente se desarrollaron reuniones con funcionarios nacionales en Buenos Aires, con participación de integrantes del consejo de administración y asesores jurídicos de la entidad.
COOPSAR señaló además que durante todo el proceso contó con el acompañamiento técnico y legal de la Federación Argentina de Cooperativas Eléctricas (FACE), entidad que intervino en las gestiones realizadas ante distintos organismos nacionales.
Más allá del traspaso operativo, la cooperativa dejó planteado otro frente que considera central hacia adelante: la deuda acumulada durante todos estos años. En el comunicado difundido este lunes, la institución sostuvo que esa situación financiera “será la próxima materia a encarar” por parte del equipo dirigencial y técnico.
La reunión de este sábado también servirá para presentar otros temas vinculados al funcionamiento interno de la entidad. Según se informó, se expondrán detalles sobre el inicio de una auditoría técnica en las áreas de internet y energía, además de la incorporación de dos nuevos profesionales a la cooperativa.
Desde la conducción de COOPSAR señalaron que el encuentro fue pensado también como una instancia de agradecimiento hacia los asociados y sectores que acompañaron a la institución durante este proceso. En ese sentido, remarcaron que la cooperativa atraviesa una etapa que consideran de consolidación institucional.
La definición aparece en un escenario particularmente sensible para la entidad, atravesado en los últimos meses por discusiones tarifarias, tensiones económicas y conflictos judiciales vinculados al sostenimiento del servicio eléctrico. En ese contexto, el traspaso del costo energético del acueducto es presentado dentro de la cooperativa como el inicio de una salida a una estructura de deuda y costos que condicionó durante años el funcionamiento económico de la entidad.
