En Senguer, todo normal: hace más de una semana falta nafta y los vecinos vuelven a resolver con bidones
Desde hace más de una semana se repiten en Alto Río Senguer los pedidos de vecinos que buscan nafta, preguntan cuándo llegará o recurren a conocidos que viajan a otras localidades para conseguir algunos litros. El problema afecta la vida cotidiana, se mezcla con una diferencia de precios que empuja a muchos a comprar afuera y lleva a transportar un producto altamente inflamable por ruta. La situación vuelve además sobre una vieja deuda para una localidad que pretende crecer turísticamente de la mano de los lagos Fontana y La Plata, pero continúa dependiendo prácticamente de una única boca de expendio y arrastra antecedentes de desabastecimiento desde hace años.
Desde hace más de una semana, las publicaciones en redes sociales volvieron a mostrar un problema conocido en Alto Río Senguer. Vecinos preguntando quién tiene nafta para vender, quién puede facilitar algunos litros o cuándo volverá a llegar producto a la estación forman parte de una secuencia que se viene repitiendo durante los últimos días, aunque existen registros similares de marzo, abril, julio y otros momentos de agosto.
Esta vez el inconveniente está concentrado en la nafta. El gasoil no aparece entre los reclamos actuales, aunque Senguer tiene antecedentes de épocas en las que llegaron a faltar ambos productos. Para quienes dependen de un vehículo naftero para trabajar, trasladarse, viajar por cuestiones de salud o cumplir con actividades cotidianas, la alternativa muchas veces termina apareciendo entre los propios vecinos.
Alguien tiene algunos litros guardados, otro sabe quién puede vender y también se aprovechan viajes a Río Mayo, Gobernador Costa, José de San Martín o Sarmiento para pedir una gauchada y traer un bidón. Esa práctica no responde solamente a los faltantes: vecinos consultados por este medio hablan de diferencias de entre 400 y 600 pesos por litro respecto de otras estaciones de la región, por lo que muchos también eligen cargar afuera para ahorrar una suma considerable al completar el tanque.
Durante estos días ambas situaciones se mezclaron. Están quienes habitualmente compran afuera por precio y quienes desde hace más de una semana buscan directamente nafta ante las dificultades para conseguirla en Senguer. En cualquiera de los casos, trasladar un producto altamente inflamable durante decenas o cientos de kilómetros requiere recipientes apropiados y cuidados específicos, especialmente por el riesgo adicional que representa ante un choque, un vuelco o un derrame.
Un problema que Senguer conoce desde hace años
Los antecedentes muestran que la discusión viene de lejos. En 2019 Alto Río Senguer atravesó durante meses graves dificultades para abastecerse y el municipio llegó a declarar la emergencia. La localidad incluso tuvo dos estaciones de servicio en otros momentos de su historia, aunque con el tiempo quedó únicamente la actual, que históricamente trabajó bajo el esquema conocido como bandera blanca, comprando el producto para luego comercializarlo de manera independiente.
Sostener más de una boca comercial tampoco parece sencillo en una localidad con una población relativamente pequeña, un importante componente rural y una demanda que cambia mucho durante el año. En otros períodos se mencionaron dificultades administrativas y de flujo de fondos que podían afectar la reposición, aunque no hay elementos para atribuir alguna de esas causas a lo que sucede actualmente.
Precisamente después de nuevos problemas de abastecimiento, en 2021 Petrominera y la Municipalidad anunciaron gestiones para construir una nueva estación de servicio. Cinco años después esa segunda alternativa no se concretó dentro de la red provincial, mientras localidades considerablemente más pequeñas como Ricardo Rojas, Aldea Beleiro y Lago Blanco cuentan con estaciones PetroChubut, al igual que José de San Martín.
Una dificultad también para el desarrollo turístico
El tema adquiere otra importancia cuando se lo relaciona con el desarrollo turístico que se pretende para Alto Río Senguer. La localidad es el principal acceso hacia los lagos Fontana y La Plata y tanto el municipio como el Gobierno provincial vienen impulsando proyectos para darle mayor proyección a una zona que durante el verano recibe pescadores, turistas y visitantes que necesariamente se movilizan en vehículos.
En esa época del año el aumento de circulación puede generar una presión mucho mayor sobre una estación que durante el invierno atiende una demanda más reducida. Sin embargo, el episodio actual ocurre a fines de agosto, lejos del período de mayor actividad turística, y desde hace más de una semana los vecinos vuelven a tener dificultades para conseguir nafta.
La falta de una alternativa estable y las diferencias de precio también forman parte de los servicios que deberían acompañar cualquier intento de posicionar a Senguer y sus lagos como destino provincial. Un turista que pretende continuar hacia Fontana o La Plata necesita abastecerse antes de ingresar a una zona donde las posibilidades de cargar se reducen considerablemente.
En los pueblos chicos, además, prácticamente todos se conocen y una necesidad muchas veces se resuelve antes de convertirse en un reclamo mayor. Uno presta unos litros, otro ofrece viajar y alguien consigue un bidón. Esa cercanía ayuda a salir del problema inmediato, pero también hace que situaciones que llevan años repitiéndose terminen siendo asumidas como parte de la vida cotidiana.
Alto Río Senguer tuvo dos estaciones, quedó con una, atravesó faltantes de nafta y gasoil, declaró una emergencia en 2019 y en 2021 se anunció una nueva alternativa que no llegó a concretarse. Hoy, fuera de la temporada de mayor demanda, los pedidos de nafta llevan nuevamente más de una semana.
Si Senguer pretende consolidar a los lagos Fontana y La Plata dentro de la oferta turística de Chubut, el abastecimiento y el precio también forman parte de los servicios que habrá que atender. Pero antes que el turismo están quienes viven allí todo el año y siguen dependiendo, demasiadas veces, de una publicación en Facebook, una gauchada o un bidón para conseguir nafta.
