Un emprendimiento privado con capital extranjero proyecta una piscicultura industrial en la zona de Paso Moreno
La iniciativa apunta a producir truchas y salmones principalmente para exportación y podría generar entre 40 y 50 puestos de trabajo. Sus impulsores aseguran que el proyecto está terminado, que consiguieron financiamiento internacional y que esperan las autorizaciones provinciales para utilizar agua del río Senguer. La Radio Municipal de Alto Río Senguer difundió los principales alcances del emprendimiento, mientras que una revisión de antecedentes y documentos públicos realizada por Río Mayo 1935 permitió reconstruir otros aspectos que no formaron parte de aquella publicación, entre ellos la reciente constitución de una sociedad vinculada al proyecto y las referencias que ubican su instalación en la zona de Paso Moreno.
Un proyecto privado de piscicultura industrial comenzó a ganar visibilidad en Alto Río Senguer a partir de una extensa entrevista difundida por la Radio Municipal, dependiente del Estado local, en la que Patricio Bravo, uno de sus impulsores, confirmó que la iniciativa pretende producir truchas y salmones a escala comercial, principalmente para exportación, utilizando las condiciones naturales y la disponibilidad de agua dulce que ofrece la cuenca del Senguer.
La propuesta llevaría aproximadamente un año de preparación y todavía no inició su etapa de construcción. Según explicó Bravo, el desarrollo técnico se encuentra concluido, ya habría conseguido respaldo económico internacional y actualmente atraviesa la instancia administrativa necesaria para obtener las autorizaciones provinciales vinculadas al uso del agua.
“El proyecto en su totalidad ya está terminado, aseguramos la inversión y necesitamos entregar esto a las autoridades competentes de la provincia de Chubut para que nos puedan autorizar el uso de las aguas”, señaló durante la entrevista difundida desde Alto Río Senguer.
Los responsables calculan que, una vez obtenidos los permisos correspondientes, necesitarían aproximadamente diez meses para construir y poner en funcionamiento la primera etapa. La escala anunciada contempla comenzar desde las ovas, continuar con los procesos de reproducción, incubación y crecimiento y posteriormente avanzar hacia el engorde comercial de los peces.
“La idea es tener una producción a escala industrial de trucha y salmón para exportación. Nosotros partiríamos desde la ova para vivir todo el proceso de multiplicación y después la engorda”, explicó Bravo.
El proyecto tendría además un componente laboral significativo para una localidad de la escala de Alto Río Senguer. Las estimaciones difundidas hablan de entre 40 y 50 puestos de trabajo directos cuando la piscicultura alcance su etapa operativa, sin contar el movimiento que eventualmente podría producir alrededor de servicios, logística y proveedores.
Paso Moreno, una ubicación que no apareció en la publicación municipal
La información difundida por la Radio Municipal desarrolló extensamente los aspectos productivos, ambientales y económicos de la iniciativa, pero no individualizó públicamente el predio donde pretende instalarse la piscicultura. Fuentes consultadas por Río Mayo 1935 ubican el emprendimiento en la zona conocida como Paso Moreno, dentro del corredor rural comprendido entre Alto Río Senguer y Facundo y directamente relacionado con el curso del río.
Hasta el momento, esa ubicación no pudo ser corroborada mediante un expediente provincial publicado que identifique la nomenclatura catastral, el titular del inmueble o el punto exacto donde se proyecta realizar la captación de agua. Esa documentación resultará determinante para establecer con precisión dónde se localizará la inversión y quién aparece formalmente como solicitante ante los organismos competentes.
En la zona también circulan desde hace tiempo referencias acerca de movimientos o adquisiciones de tierras vinculados con capitales mexicanos. Río Mayo 1935 no encontró hasta ahora documentación registral que permita relacionar esas versiones directamente con la piscicultura, por lo que ese dato permanece dentro de una línea de investigación y no puede presentarse todavía como parte comprobada del emprendimiento.
El financiamiento extranjero que sí fue reconocido públicamente proviene de las declaraciones de los propios impulsores. En la publicación difundida por la emisora municipal se indicó que existe un fondo internacional dispuesto a respaldar económicamente la iniciativa y se mencionó participación de capitales turcos.
“Hay un fondo de inversión internacional que apostó a nuestro proyecto, lo vio y nos dijo que estaba dispuesto a apoyarnos económicamente”, sostuvo Bravo, aunque hasta ahora no se difundieron el nombre de ese fondo, el monto comprometido ni la composición completa de los inversores.
Del proyecto Patagonia Trout a Leufupil Patagonia
La aparición pública de la piscicultura tampoco comenzó con la reciente entrevista en Alto Río Senguer. El 20 de abril de 2026, Patricio Bravo Galleguillos ya había participado en Comodoro Rivadavia de una reunión con el intendente Othar Macharashvili y el presidente de la Agencia Comodoro Conocimiento, Rubén Zárate, donde fue presentado como socio-gestor de un proyecto denominado Patagonia Trout, orientado a la producción de alevines y trucha arcoíris en Alto Río Senguer.
En aquella instancia también se planteó la posibilidad de articular el emprendimiento con otros desarrollos acuícolas de la región y avanzar hacia una cadena productiva de mayor escala. Cuatro meses después, el 25 de agosto, Bravo volvió a participar de una reunión institucional en Comodoro, pero esta vez fue presentado públicamente como director ejecutivo de Leufupil Patagonia.
La revisión del Boletín Oficial realizada por Río Mayo 1935 permitió comprobar que Leufupil Patagonia S.A.S. había sido constituida apenas semanas antes, mediante un instrumento privado fechado el 22 de julio de 2026, mientras que su constitución fue publicada oficialmente el 19 de agosto.
El edicto establece domicilio en Comodoro Rivadavia y contempla dentro de su objeto actividades pesqueras, agropecuarias, industriales, comerciales y de servicios. El capital social declarado al momento de la constitución fue de 744.800 pesos, una cifra correspondiente al capital societario formal que no debe confundirse con la inversión necesaria para montar una piscicultura industrial.
La documentación identifica como socia y administradora titular a Florencia Daniela Benitez y como administradora suplente a Bella Del Carmen Espinaze Mardones, de nacionalidad chilena. Patricio Bravo no aparece mencionado como socio ni como autoridad estatutaria en ese instrumento, pese a haber sido presentado posteriormente como director ejecutivo de Leufupil Patagonia. Esa situación no impide que pueda desempeñar una función ejecutiva mediante una designación o vínculo distinto al societario, pero marca una diferencia entre el papel público que ocupa dentro del proyecto y la composición formal que surge de la documentación conocida.
Tampoco existe hasta ahora información pública suficiente para afirmar que Patagonia Trout y Leufupil Patagonia sean una misma estructura empresarial. Lo comprobable es que Bravo apareció en abril vinculado al primero como socio-gestor del proyecto y, cuatro meses más tarde, fue presentado como director ejecutivo de la segunda sociedad.
El río Senguer y una autorización que será determinante
El acceso al agua constituye uno de los puntos centrales del emprendimiento. Bravo explicó que el esquema proyectado no contempla instalar sistemas de cultivo dentro de los lagos Fontana o La Plata, sino captar agua directamente del río Senguer, hacerla circular por las instalaciones productivas y posteriormente devolverla al cauce.
“En el río uno capta el agua, la hace pasar por la piscicultura y después la devuelve al río tan limpia como fue en su captación”, aseguró.
La afirmación deberá ser respaldada por los estudios y autorizaciones correspondientes, porque una piscicultura de escala industrial necesita determinar técnicamente cuánto agua captará, qué tratamiento tendrá durante el proceso, qué volumen será restituido y bajo qué parámetros ambientales deberá regresar al sistema hídrico.
La intervención del Instituto Provincial del Agua será especialmente importante para despejar varias de las incógnitas que todavía permanecen abiertas. Existen antecedentes en la propia localidad: cuando la Escuela Agrotécnica Nº 716 gestionó años atrás autorización para utilizar agua en una experiencia de piscicultura, el trámite provincial permitió conocer públicamente al solicitante, la procedencia del recurso, la finalidad y el volumen requerido.
En el nuevo emprendimiento todavía no apareció públicamente un documento equivalente que permita identificar la parcela, el punto de captación y el caudal solicitado. Cuando ese expediente alcance las instancias de publicidad correspondientes también podrá aportar información decisiva para comprobar definitivamente si la piscicultura se emplazará en Paso Moreno y establecer la relación jurídica entre el proyecto, las tierras y la sociedad que gestione el permiso.
Los impulsores también comenzaron a presentar la iniciativa de Alto Río Senguer como la primera pieza de un desarrollo acuícola más amplio. Bravo hizo referencia al potencial del Golfo San Jorge y del Atlántico patagónico para avanzar eventualmente con otras etapas vinculadas a la producción de salmones, tomando como referencia parte de la experiencia desarrollada durante décadas en Chile.
Ese horizonte todavía se encuentra en una fase mucho más preliminar que la proyectada para Senguer. En Comodoro se viene planteando que cualquier experiencia marina deberá atravesar evaluaciones técnicas, científicas y ambientales y contemplar especialmente la compatibilidad de las especies con el ecosistema existente.
Por ahora, la primera inversión concreta está planteada tierra adentro, vinculada directamente con el río Senguer y, de acuerdo con las fuentes consultadas por Río Mayo 1935, con la zona de Paso Moreno. Será la documentación provincial pendiente la que permita completar las piezas que todavía faltan: el lugar exacto del emplazamiento, la titularidad del predio, el volumen de agua requerido, la identidad completa de los inversores y la estructura empresarial que finalmente quedará a cargo de una piscicultura pensada desde su origen para producir truchas y salmones a escala industrial.
