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“Estamos llegando al enojo con la Justicia”: Mongilardi reclamó avances por una serie de ataques sin esclarecer

El intendente Miguel Mongilardi cuestionó la falta de resultados en las investigaciones por distintos hechos ocurridos en Alto Río Senguer y sostuvo que podrían estar relacionados entre sí. Entre ellos ubicó el incendio que el 7 de junio destruyó la vivienda de su abuelo materno, donde posteriormente la Justicia ordenó allanamientos y el secuestro de teléfonos, armas y recipientes con combustible, además de otros ataques contra instalaciones vinculadas al Municipio.

El intendente Miguel Mongilardi volvió a poner el foco sobre una serie de hechos ocurridos en Alto Río Senguer que permanecen bajo investigación y expresó públicamente su malestar por la falta de definiciones judiciales. “Tenemos un poco de malestar y yo diría que estamos llegando al enojo con la Justicia, porque hemos tenido varias situaciones que todavía no han sido esclarecidas”, manifestó al referirse a episodios que, desde su interpretación, podrían guardar relación entre sí.

El caso de mayor gravedad ocurrió durante la madrugada del 7 de junio, cuando un incendio destruyó la vivienda que había pertenecido a su abuelo materno, Emiliano Estuardo, ubicada sobre calle Ameghino, en la zona de la costanera de Alto Río Senguer. El inmueble se encontraba deshabitado y las pérdidas materiales fueron prácticamente totales, mientras la Fiscalía de Sarmiento abrió una investigación para determinar cómo se había iniciado el fuego y si había existido intervención de terceros.

Mongilardi no dejó dudas sobre su propia interpretación de aquel episodio y aseguró: “En forma intencional quemaron la casa de mi abuelo”. Al explicar la dimensión personal del ataque recordó que su abuelo había fallecido años atrás y que la vivienda conservaba un fuerte valor afectivo para su madre, sus tíos y el resto de la familia, por lo que la pérdida trascendió ampliamente el daño económico.

La investigación derivó pocos días después en un allanamiento realizado por la División Policial de Investigaciones de Sarmiento en un domicilio de Alto Río Senguer. Durante el procedimiento fueron secuestrados teléfonos celulares, armas de fuego, municiones y bidones con combustible, elementos que quedaron incorporados al expediente para ser sometidos a distintas pericias. También se dictaron medidas de restricción de acercamiento mientras continuaba la producción de pruebas.

Sin embargo, el reclamo del intendente no se limita al incendio de la vivienda familiar. Mongilardi incluyó dentro de la misma secuencia la quema de una casilla destinada al Festival Nacional de Gato y Mancha, los daños provocados en un mirador turístico y distintas publicaciones anónimas en redes sociales dirigidas contra la gestión municipal, hechos que considera necesario esclarecer para determinar si efectivamente existe algún vínculo entre ellos.

Al hablar de las posibles motivaciones, el jefe comunal evitó adjudicar públicamente responsabilidades personales, aunque relacionó el clima de conflicto con decisiones adoptadas desde el inicio de su administración para exigir el cumplimiento de ordenanzas y disposiciones municipales que, según sostuvo, durante años no habían tenido una aplicación efectiva.

Mongilardi considera que esas medidas de ordenamiento generaron resistencia en un sector reducido de la comunidad, aunque remarcó que establecer responsables y determinar si existe conexión entre los distintos episodios corresponde exclusivamente a la Justicia. Su cuestionamiento, según planteó, pasa por el tiempo transcurrido sin que las investigaciones hayan llegado a una conclusión.

La causa por el incendio permanece abierta y continúa bajo intervención de la Fiscalía de Sarmiento, Criminalística y la División Policial de Investigaciones. Mientras Mongilardi sostiene públicamente que el fuego fue provocado, el expediente judicial deberá establecer a partir de las pruebas y pericias incorporadas las circunstancias concretas del hecho y las eventuales responsabilidades penales.

El planteo del intendente amplía así el reclamo más allá de un episodio familiar y coloca bajo una misma preocupación distintos ataques registrados en la localidad. “Estamos llegando al enojo con la Justicia” resume el tono que eligió para expresar una demanda que, a varios meses de los primeros hechos, sigue centrada en conocer quiénes fueron responsables y si detrás de esa sucesión de episodios existe efectivamente una conexión.

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