Informe especial. Río Mayo celebró la trigésima novena edición del Festival Nacional de la Esquila

Río Mayo volvió a convertirse durante tres jornadas en el epicentro de la tradición patagónica con la realización de la trigésima novena edición del Festival Nacional de la Esquila, una fiesta que reafirmó su peso cultural, social y productivo dentro del calendario regional. A lo largo del fin de semana, el predio Olegario Paillaguala reunió a vecinos, visitantes y delegaciones de distintos puntos de la Patagonia, consolidando una convocatoria masiva que se sostuvo incluso frente a condiciones climáticas poco favorables durante los primeros días.
Pese al viento y al clima inestable del viernes y del sábado, el público eligió igualmente ser parte de la propuesta. Familias completas recorrieron el predio, disfrutaron del cordero patagónico, visitaron los stands gastronómicos y comerciales y participaron de las múltiples actividades pensadas para acompañar cada jornada. En ese marco, el Museo de la Esquila mantuvo sus puertas abiertas durante el festival, convirtiéndose en un punto de visita obligado para quienes llegaron por primera vez a la localidad y para quienes buscaron reencontrarse con la historia del evento, sus orígenes y el valor del oficio esquilador como parte central de la identidad de Río Mayo. La combinación de tradición, participación, cultura y encuentro volvió a darle sentido a una fiesta que no solo se observa, sino que se vive.
Viernes: apertura, esquila y primera noche campera
La apertura oficial se concretó el viernes pasado el mediodía, pasadas las 12.30, con el izamiento encabezado por el intendente municipal Gustavo Loyaute, el presidente de la comisión organizadora Alejandro Oliva y José Miguel Uribe, integrante de la comisión fundadora del festival. Inmediatamente comenzó la actividad en el escenario de esquila Pedro Calluán, dando inicio al campeonato que constituye la razón de ser histórica del evento.
Durante la tarde, el escenario mayor Inocencio Lemos recibió los primeros momentos culturales y familiares. Fueron distinguidos Jazmín Anticaneo, de 5 años, como Miss Velloncito, y Leonel Figueroa, también de 5 años, como Gauchito del Festival. Luego se presentaron los ballets folklóricos Amanecer Sureño y Nunca es Tarde, dirigidos por Micaela Selesky y Milagros Madera, que aportaron danza y tradición al arranque del fin de semana.
Ya entrada la noche, la atención se trasladó al campo de jineteada José Ancaleo. Tras la apertura a cargo del ballet Amanecer Sureño con la danza “Un gato y un escondido”, el intendente municipal dio su consentimiento para dar inicio a la jineteada nocturna correspondiente a la categoría Crina Limpia. Las gradas comenzaron a colmarse y el público acompañó con firmeza pese al frío.
Durante el desarrollo de la jineteada, el escenario de payadores Luis Gómez sostuvo una presencia permanente. Allí participaron Paya Estévez, Iván Huenchuman y Enzo Domínguez, con la animación de Martín Parra y Guirito Montero, acompañados en guitarra por Emanuel Paynequeo. La coordinación del campo estuvo a cargo del capataz Santiago Gómez, con la asistencia de Gonzalo Centurión, mientras que como apadrinadores se desempeñaron Hugo García, Ricardo García, Jorge Pardo y Walter Montañez, cumpliendo un rol clave en cada monta.
De regreso al escenario mayor, la noche del viernes continuó con música y baile. Re Patria, grupo reconocido en el circuito patagónico, levantó el clima con un repertorio que invitó al público a ganar el centro del predio. Más tarde se realizó el primer Sorteo del Millón con la entrada del día, cuyo premio quedó en manos de Belén Santos, de Río Mayo. El cierre se extendió hasta la madrugada del sábado con la presentación de Mario Guajardo y su conjunto, que mantuvieron el ritmo bailable hasta pasadas las cuatro de la mañana.
Sábado: participación, jineteada y una noche a puro ritmo
El sábado comenzó temprano, desde las 10 de la mañana, con la continuidad del campeonato de esquila en el escenario Pedro Calluán. A lo largo de la jornada, la esquila no fue solo un espectáculo para observar: parte del público, especialmente quienes no conocían el oficio, pudo participar activamente de la experiencia, animándose a esquilar ovejas bajo la supervisión de esquiladores experimentados, en una propuesta que despertó curiosidad y acercó a vecinos y visitantes a una práctica central de la identidad productiva regional.
Por la tarde regresó la actividad al campo de jineteada José Ancaleo con la categoría Gurupa Surera, nuevamente ante un fuerte acompañamiento de público. Ya por la noche, el escenario Inocencio Lemos fue marco para la elección de la nueva Embajadora del Festival Nacional de la Esquila. La distinción recayó en Ángeles Scarafia, representante de Río Mayo, quien asumirá la promoción institucional de la fiesta durante el año.
La programación artística del sábado incluyó la presentación del grupo de danzas árabes Raqisat al-Shams. Luego, De Farra Folk se presentó con la participación especial de la cantante local Bárbara Wolf y la intervención de los bailarines Valentina Torres y Laureano Wolf. Más tarde, DJ Pipo tomó el control con clásicos de la cumbia para “pasar el frío”, encendiendo el clima festivo con su ya característico “oooaaa”.
La continuidad tuvo como protagonistas a Amar Azul, anunciados por los locutores Ulises Pereda y Paulo Ivanoff. Durante el show, Miguel Ángel D’Annibale, líder y vocalista de la banda, recordó un invierno de agosto en el que el grupo quedó varado varios días en Río Mayo a causa de una intensa nevada, evocando el afecto recibido por la comunidad y pidiendo un reconocimiento para Rubén Patagonia. En ese tramo también se sumó Croty, la mascota del festival, celebrada por el público.
El Sorteo del Millón del sábado arrojó el número 0395, pero al no encontrarse presente el ganador se resolvió esperar hasta el sorteo del domingo y, de no presentarse, proceder a un nuevo sorteo. El cierre de la jornada quedó en manos de Los Másters del Chamamé, banda local con 29 años de trayectoria, la voz de Ricardo Navarro y la dirección musical de Sergio Casihuil. El grupo arrancó su show cerca de las tres de la mañana con un enganchado de chamamé bien picado, sumó cumbias camperas, concursos con premios personalizados y un espectáculo que se extendió por más de una hora, con un público que aguardaba especialmente su actuación.
Domingo: desfile, definiciones y cierre multitudinario
El domingo amaneció sin viento y con sol pleno, ofreciendo un marco ideal para la jornada final. Mientras una parte del público aprovechó la mañana para compartir en familia, el camping o la costa del río, otra se concentró en el predio para las definiciones del festival. El Desfile Criollo comenzó cerca de las 14 horas, con concentración en el Club Río Mayo, recorrido por las calles de la localidad y arribo al campo de jineteada José Ancaleo, donde se realizó el trabajo de jurados y un acto protocolar con la presencia de autoridades locales y regionales.
Participaron la presidenta de la comuna rural de Lago Blanco, Micaela Bilbao; la presidenta de la comuna de Aldea Beleiro, Patricia Tapia; el intendente de Alto Río Senguer, Miguel Mongilardi; y el alcalde de la comuna de Coyhaique, Carlos Gatica Villegas, quien entregó un presente al intendente Gustavo Loyaute en el marco de la celebración.
Finalizado el desfile, la actividad continuó en el campo de jineteada José Ancaleo con el desarrollo de la categoría Bastos con Encimera, una de las más exigentes y esperadas del programa. Las gradas volvieron a colmarse y el público acompañó cada monta, con la animación permanente del escenario de payadores Luis Gómez, aportando el clima tradicional característico del festival.
Recién concluida la jineteada, el programa dio paso a las finales del campeonato de esquila en el escenario Pedro Calluán. Al igual que el sábado, parte del público pudo involucrarse directamente en la experiencia, esquilando ovejas y viviendo en primera persona una práctica que para muchos era completamente nueva, reforzando el carácter abierto y participativo de la fiesta.
Antes de la entrega de premios, el escenario mayor Inocencio Lemos fue escenario de una payada especial protagonizada por Paya Estévez, Iván Huenchuman y Enzo Domínguez, en uno de los momentos más celebrados por el público.
La premiación distinguió a los ganadores del paseo criollo, la jineteada en todas sus categorías y el campeonato de esquila por equipos e individual, además de la entrega de presentes a colaboradores y reconocimientos especiales. También se concretó la rifa del festival, con televisores, antenas Starlink y premios especiales, y se conocieron los ganadores de los sorteos millonarios con las entradas.
El cierre artístico del domingo comenzó con Yoster Rock y su tributo a Soda Stereo y Gustavo Cerati, seguido por Franky Lop con su homenaje a Los Palmeras. Ya sobre el filo de las dos de la madrugada del lunes, Toma 2, banda de Río Pico, puso el broche final con un cierre bien arriba, a pura cumbia bailable y campera, enganchados y versiones populares que volvieron a encender el predio cuando el fin de semana ya pesaba.
De esta manera, la trigésima novena edición del Festival Nacional de la Esquila volvió a demostrar que no se trata solo de una celebración, sino de una construcción colectiva donde tradición, trabajo, cultura y comunidad se encuentran durante tres días intensos, reafirmando la identidad de Río Mayo y su proyección regional.




