JORGE OMAR RAILEFF, el guardián de la memoria que no se rindió jamás
Por años fue conocido simplemente como un veterano de la Guerra de las Islas Malvinas, uno más entre miles que regresaron del Atlántico Sur tras los 74 días que marcaron a fuego el destino de una generación argentina. Pero la historia de Jorge Omar Raileff —oriundo de Gobernador Costa y radicado en Comodoro Rivadavia, provincia del Chubut— es mucho más que la de un combatiente. Es la de un hombre que convirtió su experiencia en una misión de vida: contar, enseñar y sostener la memoria histórica para que no se olvide jamás lo que allí ocurrió.
Nacido en 1955, Raileff creció en un entorno rural, aprendiendo a enfrentar la vida con esfuerzo desde muy joven. “Hasta los 11 años no sabía leer ni escribir”, contó en una de sus últimas entrevistas, y sin embargo llegó a estudiar en escuelas técnicas, superar obstáculos económicos y terminar su formación como francotirador del Ejército Argentino.
De joven voluntario a veterano consciente
Con 26 años, casado y con dos hijos pequeños, Raileff se anotó voluntariamente para participar en la Guerra de Malvinas cuando el país se encontraba inmerso en el conflicto de 1982. Fue integrante del Batallón Logístico 9, una unidad que tuvo un rol esencial en el apoyo de tropas y suministros en condiciones extremas.
“Acepté, era mi deseo ir”, dijo en otra oportunidad, recordando que antes de ello muchos jóvenes desconocían la verdadera historia del archipiélago. Esa voluntad de ir a pelear no nació de la ignorancia, sino del amor a la patria y del sentido de responsabilidad con su bandera.
Durante los combates, sufrió un impacto cercano de una bomba que marcó su vida física y emocional: la explosión le dañó los tímpanos, dejándole secuelas auditivas que lo acompañarían por siempre. Esa experiencia, y el regreso frustrante después de la rendición, lo empujaron a convertirse no solo en un testigo de la guerra, sino en un analista crítico de los efectos posteriores del conflicto en los veteranos.
Más allá de Malvinas: formación, misiones y compromiso
Raileff no se conformó con contar su experiencia bélica: viajó al exterior en misiones de paz, representando a la Argentina en otras latitudes y entendiendo desde otro ángulo las complejidades de los conflictos contemporáneos. Su formación llevó incluso a estudiar idiomas en el extranjero, reforzando una mirada amplia sobre historia, geografía y derechos humanos.
La guerra fue solo el inicio de un camino de aprendizaje y responsabilidad. Terminó la primaria en Buenos Aires y continuó una carrera universitaria, logrando un título de licenciado en Trabajo Social, lo que le permitió abordar también las consecuencias sociales y humanas que la guerra dejó en miles de compatriotas.
Un libro, una historia y una voz docente
Ese compromiso lo llevó a participar en la creación de obras que buscan recuperar y preservar la memoria histórica de Malvinas. Entre ellas se destaca el libro “El logístico en Combate: historia del Batallón 9 en Malvinas”, presentado en Gobernador Costa el 10 de junio, fecha simbólica en el calendario argentino al conmemorarse la Afirmación de los Derechos sobre las Islas. La obra recoge relatos de quienes vivieron el conflicto desde la logística, un aspecto menos visibilizado pero fundamental para entender la dinámica completa de la guerra.
Para Raileff, el libro no era solo una colección de testimonios: era una herramienta educativa y un puente para las nuevas generaciones. “Malvinas no debe ser un recuerdo anual; debe vivirse con conciencia todos los días”, solía decir.
Memoria en las escuelas y solidaridad en la comunidad
En diciembre de 2023, organizado por la Secretaría de Turismo de Río Mayo, Jorge Raileff recorrió escuelas locales, brindando charlas en la Escuela Provincial N° 72, la N° 148 y la N° 36, donde proyectó materiales, contó sus vivencias y respondió las dudas de los estudiantes con honestidad y profundidad. Fue una experiencia que no solo enseñó historia, sino que humanizó el relato de Malvinas para chicos que nunca habían estado en un aula con un veterano.
Para él, esos encuentros no eran actos protocolares: eran encuentros de sentido, donde la emoción del abrazo de un alumno a un héroe le demostraba que su misión estaba cumpliéndose.
La batalla más dura: salud y solidaridad
En 2025, Raileff enfrentó la batalla más difícil de su vida fuera del campo de combate: un cáncer de piel agresivo que comenzó como un pequeño bulto en la ceja y terminó extendiéndose. Al ser trasplantado de riñón desde hace años, la situación se complicó aún más, y el medicamento que necesitaba —Pembrolizumab de alta complejidad— tenía un costo que superaba los 16 millones de pesos.
La respuesta de la comunidad fue inmediata. Vecinos, organizaciones de veteranos, instituciones y personas anónimas se movilizaron y, en menos de dos días, recaudaron la suma necesaria para que pueda iniciar la quimioterapia, un gesto que emocionó profundamente al veterano y a su familia.
“Gracias a todos, Dios les bendiga”, dijo Raileff al anunciar la meta alcanzada, destacando el rol de la solidaridad del pueblo ante las fallas de un sistema de salud que, en su opinión, aún deja demasiado que desear para quienes dieron tanto por la patria.
Legado de memoria, lucha y humanidad
Jorge Omar Raileff no fue solo un combatiente: fue un educador, un escritor, un viajero de misiones de paz y un testigo crítico de la historia argentina. Su trabajo con veteranos, su defensa de la memoria colectiva y su presencia en las aulas son huellas indelebles que atraviesan generaciones.
Hoy, su partida no solo nos deja tristeza, sino también una lección de dignidad: la de un hombre que luchó en todos los frentes de su vida, desde el frío de Malvinas hasta el dolor de una enfermedad, sin rendirse nunca.
Porque como él mismo decía, Malvinas no se celebra un día: se vive con conciencia todos los días.







