”La salud pública se ha convertido en una de las principales variables de ajuste”
Bajos salarios, pluriempleo, falta de personal, infraestructura deteriorada y denuncias de persecución laboral configuran un cuadro crítico en la salud pública de Chubut. La creciente demanda, impulsada por la pérdida de cobertura en sectores sin empleo, expone un sistema exigido al límite y sin respuestas estructurales de fondo.
El planteo lo realiza el Lic. Federico Marín (M.P. 0034), trabajador del área de salud mental del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia “Dr. Víctor Manuel Sanguinetti”, quien describe un escenario de deterioro sostenido. En diálogo con Río Mayo 1935, advierte que “las trabajadoras y trabajadores de la salud atravesamos una situación de extrema vulnerabilidad”, atravesada por salarios bajos, falta de infraestructura y escasez de recursos humanos. El problema —explica— no es reciente, pero sí se ha profundizado en el último tiempo.
“La salud pública se ha convertido en una de las principales variables de ajuste”, sostiene, y vincula esa situación con el aumento de la demanda: cada vez más personas quedan fuera del sistema formal, pierden cobertura y recurren al hospital público, que ya venía funcionando con limitaciones. En ese contexto, el funcionamiento cotidiano se sostiene por el esfuerzo de los equipos, aunque ese equilibrio resulta cada vez más frágil frente a la sobrecarga laboral, la falta de personal y el deterioro de las condiciones de trabajo.
“Las condiciones laborales aumentan los riesgos para la salud integral de las y los trabajadores”, señala, y remarca que el desgaste emocional empieza a ser tan visible como el físico, especialmente en áreas como salud mental. En paralelo, plantea que la situación no solo impacta en quienes trabajan dentro del sistema, sino también en la calidad de respuesta hacia la comunidad, en un escenario donde la demanda crece y los recursos no acompañan.
Marín también pone el foco en las estructuras de conducción. “La política de ajuste y vaciamiento ha encontrado, por acción u omisión, su correlato en muchas direcciones hospitalarias”, afirma. En esa línea, advierte sobre un cambio de lógica en el funcionamiento del sistema: “Se profundiza una política sanitaria sostenida en la caridad, en aportes privados y donaciones”, un esquema que considera incompatible con el rol que debería cumplir un sistema público de salud.
El Hospital Regional de Comodoro Rivadavia “Dr. Víctor Manuel Sanguinetti” aparece como un caso particularmente sensible dentro de ese escenario. Allí, según describe, se han registrado situaciones que exceden lo administrativo: “Se han impulsado cesantías persecutorias, despidos y distintas formas de hostigamiento laboral”, señala. Muchas de las personas afectadas tienen años de servicio y están próximas a jubilarse, lo que, en su lectura, configura un mecanismo de disciplinamiento interno.
El impacto no se limita al ámbito laboral. “Se genera un clima de angustia y desesperación, con consecuencias en la salud mental de las personas”, advierte. Esa situación se suma a una realidad económica cada vez más compleja: “Los salarios no alcanzan para cubrir la canasta básica”, afirma, y describe un escenario donde el endeudamiento, el pluriempleo y las estrategias informales se vuelven herramientas necesarias para sostener el día a día.
“Muchos compañeros recurren a tarjetas, préstamos o incluso venden pertenencias para poder llegar al mes”, agrega, y grafica la situación con una referencia concreta: “Llegar al día 10 ya es una dificultad para gran parte de los trabajadores”. En ese marco, también cuestiona el rol de las conducciones gremiales y advierte que “el rechazo a la oferta salarial del 3% es insuficiente si no está acompañado por un plan de lucha real”.
El planteo, en definitiva, no se limita a un reclamo puntual. “Es urgente avanzar en una recomposición salarial real que permita recuperar ingresos frente a la inflación”, sostiene. Pero el trasfondo es más amplio: el funcionamiento mismo del sistema sanitario. Sin inversión, sin personal y con trabajadores cada vez más exigidos, el margen de respuesta se reduce, y el impacto termina trasladándose directamente a la comunidad.
