Lorenzetti advierte un “fin de ciclo democrático” y reclama reformas urgentes para evitar el colapso
El juez de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, sostuvo que la democracia “no está funcionando bien” y pidió un debate profundo para fortalecer las instituciones en un contexto global que, según él, muestra señales de deterioro.
En una entrevista concedida al canal de streaming Blender, Lorenzetti habló de un clima internacional marcado por un desgaste severo de los sistemas democráticos. “Occidente está en una situación donde hay un deterioro institucional importante. Y esto va a afectar a la gente”, afirmó. Para el magistrado, la crisis es transversal: “Cada vez más se pretende imponer personas. Eso pasó, por ejemplo, en Estados Unidos, en la Corte, que es un retroceso importante; en México, en España y en muchos países”.
Consultado sobre si ese deterioro también alcanza al Poder Judicial, fue categórico: “Sí, claro. Por eso creo que hay que debatir, porque la idea de la independencia del Poder Judicial hay que replantearla”. Ratificó que la Constitución “es clara” y que el sistema institucional debe funcionar sin salirse de esos parámetros, pero también advirtió que el rol del Estado cambió drásticamente en las últimas décadas. “La idea del padre protector se transformó en un padre fracasado. La percepción que hay en la sociedad hoy es que el Estado está paralizado”, expresó.
Otro punto central de su diagnóstico fue la representación política. “Hoy se ganan elecciones con un veinte o treinta por ciento de un sesenta. Es lo contrario a la democracia”, dijo, asociando esta fragmentación con la pérdida de legitimidad social y la desconexión de los discursos tradicionales. “Siguen con un discurso que no se ajusta a la realidad. Luchan contra la sociedad para imponer un discurso que está desactualizado”.
Lorenzetti también reflexionó sobre la aceleración tecnológica y el impacto generacional. Explicó que durante gran parte del siglo XX se vivió una etapa de estabilidad tecnológica, pero que desde 1990 la velocidad de los cambios “es excepcional”, generando nuevas identidades sociales y transformaciones profundas en la forma en que las personas se vinculan con el Estado y con la política. “Hoy una generación le enseña a la anterior”, señaló.
Frente a este escenario, insistió en que es indispensable una reacción institucional que evite la degradación del sistema democrático. “Hay que fortalecer la democracia y redimensionarla para hacerla más fuerte”, advirtió, alineándose con los debates actuales sobre cómo evitar que las democracias mueran “por inanición”, tal como plantean los autores de Cómo mueren las democracias. En su visión, recuperar la confianza ciudadana y actualizar el sistema institucional es urgente para evitar un colapso progresivo.
