“Me dejó sin leña”: una auxiliar de la educación denunció a la presidenta comunal de Aldea Epulef
María Montero, auxiliar de la educación y pobladora de Aldea Epulef, denunció públicamente a la presidenta comunal Vanesa Ayilef por haberla excluido de la entrega de leña que realiza la Comuna Rural. La mujer aseguró que la decisión se tomó porque percibe un salario, aunque sostiene que otras familias con mayores ingresos sí accedieron al beneficio. En una entrevista exclusiva con Río Mayo 1935 amplió su testimonio y describió la difícil realidad que atraviesan los vecinos de una localidad donde no existe red de gas natural y donde la leña no representa una ayuda más, sino el principal recurso para calefaccionarse y cocinar durante los meses más duros del invierno.
Aldea Epulef es una pequeña comuna rural ubicada en el departamento Languiñeo, en el oeste de Chubut, a unos 80 kilómetros de José de San Martín. Con una población reducida y en una de las zonas más frías de la provincia, la localidad no cuenta con red de gas natural y la leña continúa siendo el principal recurso para calefaccionar los hogares y, en muchos casos, también para cocinar. Cuando las temperaturas descienden varios grados bajo cero, acceder a ese recurso deja de ser una ayuda para transformarse en una necesidad básica. El invierno pasado esa realidad quedó expuesta cuando la comuna permaneció durante dos días sin energía eléctrica y sin agua potable en medio de una intensa ola de heladas, ya que el estado de los caminos impidió el ingreso de los equipos técnicos. Para los vecinos, atravesar la temporada invernal significa convivir con el frío extremo, el aislamiento y la incertidumbre que generan las interrupciones de los servicios esenciales.
En ese contexto, María Montero decidió hacer público un reclamo que apunta directamente contra la presidenta de la Comuna Rural, Vanesa Ayilef. La auxiliar de la educación, que trabaja desde hace aproximadamente veinte años en la escuela de la localidad, aseguró que este año quedó excluida de la entrega de leña que tradicionalmente recibía. Según relató, la explicación que recibió fue que percibe un sueldo como empleada estatal, aunque sostiene que ese criterio no se aplicó de la misma manera para el resto de los vecinos. “Si a mí no me dan leña porque tengo un sueldo, que sea parejo con todos. En mi casa entra un solo sueldo y hay familias donde entran dos o tres y recibieron la leña igual”, afirmó.
La entrevistada explicó que ese salario constituye el único ingreso permanente de su hogar y que con él debe sostener dos realidades al mismo tiempo. Además de afrontar los gastos de su vivienda en Aldea Epulef, ayuda económicamente a un hijo que estudia una carrera en Esquel, donde debe pagar alquiler, comida, útiles y fotocopias, mientras también afronta un tratamiento médico por osteoporosis. A su entender, quedarse sin la provisión de leña profundiza una situación económica que ya resulta difícil de sostener.
“Acá todo se maneja con leña; no tenemos gas”
Durante la entrevista exclusiva con Río Mayo 1935, Montero amplió el contexto de su denuncia y explicó por qué la falta de leña representa un problema mucho mayor que la pérdida de un beneficio. “Acá el invierno es muy complicado porque no se consigue leña. No tenemos de dónde comprar ni de dónde sacar. Tampoco tenemos red de gas, así que todo se maneja con leña”, relató. Explicó además que el gas envasado se utiliza principalmente para cocinar, aunque su costo también resulta muy difícil de afrontar para muchas familias. “La garrafa la usamos para cocinar, pero está todo muy caro”, resumió.
La vecina describió además las dificultades que atraviesa la localidad durante los meses más fríos. “Por ahí estamos sin agua. En pleno invierno se corta el agua, se corta todo. Es un sufrimiento, un invierno que se sufre mucho acá”, contó. Según afirmó, conseguir leña tampoco resulta sencillo porque la oferta es escasa y los precios se han vuelto inaccesibles. Aseguró que un metro ronda actualmente los 70 mil pesos y que, en muchos casos, los proveedores exigen comprar varios metros por operación, una cifra imposible de afrontar para quienes viven de un único ingreso.
“Llego al día 15 o 20 del mes y ya no tengo plata”
Montero aseguró que su situación económica refleja la realidad que atraviesan muchos trabajadores del sistema educativo provincial, en medio de los reiterados reclamos salariales de auxiliares y docentes. Contó que todos los meses debe dividir su sueldo para sostener a su hijo mientras estudia en Esquel y, al mismo tiempo, mantener su hogar en Aldea Epulef. “Con ese sueldo hago dos partes. Pago el alquiler de mi hijo para que pueda estudiar, le mando plata para la comida, las fotocopias y todo lo que necesita. Después tengo que mantener mi casa. Llega el día 15 o 20 del mes y ya estoy viendo cómo hago para llegar a fin de mes”, expresó.
La mujer explicó que decidió que su hijo estudiara en Esquel porque representa la opción más cercana para acceder a una carrera terciaria o universitaria y lamentó que muchos jóvenes deban abandonar la localidad para poder continuar sus estudios. “Acá en la aldea no hay futuro para los chicos”, sostuvo al describir una realidad que, según entiende, excede ampliamente su situación personal.
“No reclamo por capricho”
Más allá de la denuncia puntual, Montero afirmó que hizo pública su situación porque considera que refleja las dificultades que viven muchas familias de la comuna. “No reclamo porque tenga ganas de hacerle lío a la presidenta comunal. Reclamo porque esta es una triste realidad y porque no me voy a callar”, sostuvo. A su entender, la prioridad de cualquier gestión comunal debería ser garantizar que los vecinos puedan atravesar el invierno con los recursos básicos necesarios.
“La gente sufre porque acá no se consigue leña por ningún lado. El invierno es muy frío, muy duro. Algo tendrían que hacer”, manifestó. También remarcó que continuará reclamando mientras no reciba una respuesta y reiteró que no pretende un trato preferencial, sino que se apliquen los mismos criterios para todos los pobladores. “Si realmente no me corresponde la leña, que me expliquen por qué. Lo único que pido es igualdad”, concluyó.
