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Se lanza: Loyaute habló de continuidad, fijó reglas internas y empezó a mover el tablero político local

En diálogo con FM Activa, el intendente de Río Mayo, Gustavo Daniel Loyaute, dejó abierta la puerta a una eventual reelección al afirmar que su equipo “va a estar trabajando para la continuidad” del proyecto de gobierno. Sin anunciar formalmente su candidatura, el mensaje fue claro: el 2027 comenzó a jugarse antes de tiempo.

Consultado sobre el escenario electoral que empieza a configurarse en otras localidades, sostuvo que “cuando queramos acordar ya estamos en 2027” y estimó que hacia fin de año comenzará el trabajo político más activo. Incluso deslizó que la Provincia podría desdoblar los comicios, lo que aceleraría los tiempos.

“Nosotros vamos a seguir con nuestro proyecto, con nuestra gestión, tenemos mucho por hacer”, expresó. Y agregó: “Queremos tener la posibilidad de continuar trabajando, de hacer esas obras que llevan mucho tiempo y que nos toque una época buena para poder hacer cosas por nuestra localidad”. La frase clave fue contundente: “Vamos a estar seguramente trabajando para la continuidad de todo esto”.

Pero el tramo más político de la entrevista llegó cuando se le preguntó por la tropa y por la posibilidad de que algunos dirigentes comiencen a trabajar con otros candidatos.

El intendente fue categórico. Recordó que esa discusión ya se dio en la elección legislativa y fijó una regla clara: cada dirigente puede trabajar para el partido o el candidato que quiera, pero si decide hacerlo para otro espacio deberá dar un paso al costado en la función pública que ejerce dentro de la actual gestión. “Es una cuestión de sentido común y de respeto”, afirmó. Aseguró además que, hasta ahora, quienes lo acompañaron “siguen acompañando”, aunque admitió que cuando se active de lleno el tiempo de campaña “ellos verán qué van a hacer”.

El planteo tiene una carga política particular. Muchos de quienes hoy integran su núcleo de trabajo lo acompañaron desde el inicio, cuando Loyaute llegó a la intendencia bajo una línea justicialista vinculada al Frente Renovador que lideraba a nivel nacional Sergio Massa. Fue el propio intendente quien, ya en ejercicio del cargo, decidió reubicarse políticamente y alinearse con el armado provincial que conduce el gobernador Ignacio Torres, priorizando —según planteó— la gobernabilidad y el acceso a una relación institucional más fluida con Rawson.

Ese viraje dejó reacomodamientos internos y algunos desencantos. Ahora, con el escenario 2027 en construcción, la tensión vuelve a aparecer: si alguno de esos dirigentes decide competir dentro de otra línea o respaldar a otro candidato, deberá abandonar su lugar dentro de la gestión municipal.

La paradoja política es evidente. El intendente, que modificó su encuadre partidario para alinearse con el oficialismo provincial, se prepara ahora para disputar liderazgo dentro de ese mismo espacio frente a sectores que ya trabajaban con el gobernador antes de su llegada.

La elección legislativa de medio término fue un punto de inflexión. En Río Mayo, el sector alineado con el gobernador se impuso por un voto. Loyaute interpretó ese resultado como un respaldo a su gestión y como validación del acuerdo político con la Provincia. Sin embargo, dentro del mismo espacio se instaló otra lectura.

El sector político que respondía al gobernador en el plano local, encabezado por la presidenta partidaria Priscila Santo, también se adjudicó el triunfo y posteriormente sostuvo que, si el trabajo del intendente hubiese sido determinante, el resultado debería haber sido más holgado y no por una diferencia mínima. En esa misma línea, interpretó que una victoria por apenas un voto no expresaba un aval contundente de la ciudadanía y dejaba al descubierto que el esfuerzo territorial no había sido todo lo amplio que podía ser.

Las diferencias no fueron solo discursivas. Mientras el intendente eligió una estrategia de campaña más moderada, apoyada principalmente en redes sociales y en la estructura institucional, el sector partidario impulsó un trabajo territorial casa por casa. El resultado terminó siendo favorable, pero dejó matices en la convivencia política posterior y cierta frialdad dentro del acuerdo.

Aun así, el triunfo le permitió a Loyaute encolumnarse en Rawson dentro del grupo reducido de municipios donde el oficialismo alineado con Torres logró imponerse, en un contexto provincial donde en otras localidades el espacio quedó relegado incluso al cuarto lugar. Ese antecedente fortaleció su posicionamiento dentro del nuevo esquema y consolidó su decisión de mantenerse alineado.

En paralelo a sus declaraciones sobre continuidad, desde el denominado “círculo rojo” de Despierta Chubut dejaron filtrar apreciaciones críticas. De manera reservada, dirigentes del espacio deslizaron que no habría acuerdo automático detrás de la figura del intendente. “Finge demencia”, fue una de las expresiones que trascendieron en referencia al modo en que se interpreta su posicionamiento público. Incluso, hubo voces que afirmaron que “no hay acuerdo ni de casualidad”, dejando en evidencia que el ordenamiento interno está lejos de cerrarse.

Sobre la posibilidad de internas, Loyaute fue tajante: “No estoy de acuerdo con las internas. Las internas nunca son buenas en ningún partido”, sostuvo, citando como antecedente negativo las últimas experiencias del PJ.

La caricatura que acompaña esta nota sintetiza el momento político. No se trata de un lanzamiento formal, sino de una zambullida temprana para medir la temperatura. En política, hablar de continuidad es una forma de testear reacción, ordenar filas y marcar conducción.

Con dos años de gestión cumplidos y tras regresar con impulso luego de un breve receso, el intendente parece decidido a encarar el 2026 con perfil activo. La candidatura aún no está oficializada, pero el mensaje es claro: continuidad, alineamiento provincial y disciplina interna.

El tablero empezó a moverse.

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