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Crisis en la salud rural: Río Mayo queda con una sola médica de guardia y expone un problema provincial

La suspensión de consultorios externos, la reducción del plantel y contratos que no resultan competitivos colocaron al Hospital Rural de Río Mayo en una situación límite. El caso refleja una problemática que atraviesa a distintos hospitales del interior de Chubut y vuelve a poner en debate la política salarial para la radicación médica.

La suspensión de consultorios y la reducción del plantel a tres profesionales en actividad vuelven a poner en evidencia la fragilidad del sistema sanitario en el interior. Aunque el caso se refleja hoy con crudeza en Río Mayo, el trasfondo responde a una política salarial que no logra retener ni atraer médicos a la ruralidad.

El Hospital Rural de Río Mayo atraviesa una situación crítica. En las últimas horas se confirmó que este jueves no habrá atención en consultorios externos y que la cobertura quedará limitada a una sola médica de guardia. La razón es concreta: actualmente el plantel efectivo se redujo a tres médicos y una de las profesionales sufrió una urgencia médica, lo que obliga a su esposo —también integrante del staff— a acompañarla.

Desde la institución, además, se informó que hasta tanto se complete el plantel médico no se realizarán consultorios exclusivos para recetas, debiendo gestionarse mediante turno previo como se hacía anteriormente. También se confirmó oficialmente que el jueves 26 de febrero no habrá consultorios médicos.

El escenario es extremadamente delicado. Si durante la guardia surgiera una derivación de urgencia que requiera acompañamiento profesional, el hospital podría quedar momentáneamente sin médico en funciones. No se trata de una hipótesis exagerada, sino de una posibilidad real en un establecimiento que es la única alternativa de atención para la comunidad y una amplia zona rural.

La situación local se inscribe en un contexto más amplio. La reciente renuncia de dos médicas dejó al descubierto un problema estructural que atraviesa a varios hospitales del interior provincial: contratos desactualizados, falta de incentivos reales para la radicación y una carga laboral creciente.

El ofrecimiento vigente —3,5 millones de pesos mensuales, sin actualización en el nuevo año— no logra consolidarse como competitivo frente a otras jurisdicciones. El dato es clave: interés existe. Profesionales consultan, piden detalles, analizan la propuesta. Pero al llegar al punto salarial, la negociación se diluye. Las respuestas quedan en “lo voy a evaluar” o “te llamo en estos días”. En la práctica, esa llamada no vuelve a producirse. El desarraigo, la sobrecarga de guardias y la falta de alternativas laborales complementarias pesan más que la propuesta económica.

A esto se sumó otro factor que profundizó el malestar interno: la decisión de reducir el plantel de cinco a cuatro médicos. Los profesionales que aceptaron radicarse lo hicieron bajo la premisa de conformar un equipo de cinco, lo que garantizaba una distribución razonable de guardias y descansos. La modificación de esa condición alteró de manera sustancial la carga laboral. Hoy, con tres en actividad efectiva, la presión es aún mayor.

Mientras tanto, la Provincia promociona el llamado a las “Residencias del Equipo de Salud 2026”, con formación en hospitales cabecera como el Regional y el Alvear de Comodoro Rivadavia, Trelew, Puerto Madryn, Esquel, Rawson y Sarmiento. Las residencias son fundamentales para formar profesionales, pero no están pensadas para cubrir vacantes en hospitales rurales que requieren autonomía inmediata. El circuito es claro: primero se forman en centros de mayor complejidad y luego, eventualmente, se los convoca al interior.

El problema actual no es la falta de convocatorias formativas. Es la falta de una política diferencial para la salud rural. Sin actualización contractual, incentivos específicos y previsibilidad presupuestaria, la oferta económica deja de ser viable. Y cuando la oferta no compensa el desarraigo ni la exigencia, los médicos optan por otras jurisdicciones.

Río Mayo hoy es el caso visible. Pero no es una excepción aislada. Es la expresión concreta de una tensión provincial entre la necesidad de garantizar el derecho a la salud en las comunas rurales y una estructura salarial que no logra sostener a quienes deben garantizarlo. Sin medidas urgentes, el riesgo no es solo la suspensión de consultorios. Es el progresivo debilitamiento de un sistema que en el interior no tiene reemplazo.

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