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“Si mi señora supiera lo que gasto en el fútbol, me echa de casa”: Marcelo ‘El Pitu’ Vázquez

Marcelo “El Pitu” Vázquez no solo brilla como director técnico y referente del fútbol riomayense; es un ejemplo de pasión, compromiso y solidaridad. Durante 15 años se dedicó a formar jóvenes, integrar a las mujeres al deporte y sostener proyectos comunitarios, enfrentando sacrificios personales y económicos, siempre con la familia y la comunidad como respaldo. Su entrega y amor por el fútbol lo convierten en inspiración y un verdadero campeón dentro y fuera de la cancha.


“El Pitu” Vázquez nos invita a conocer la pasión que lo domina y el fuerte compromiso social que lo caracteriza. Auxiliar de la educación, director técnico de Quilmes Fútbol de Salón, comerciante y viajero incansable, su vida se reparte entre el trabajo, la familia, el club y la pasión por el deporte. A pesar de los horarios extensos y los sacrificios, siempre encuentra tiempo para acompañar a los jóvenes talentos y vivir cada partido con intensidad.

Hace 15 años comenzó a dirigir Quilmes Fútbol de Salón. Su camino arrancó en la Copa Challenger local de Fútbol de Salón, jugando para Sur Corralón, y desde ahí se hizo cargo de Quilmes, su equipo. En todas las Challenger participó en categorías libre y femenino; en veteranos dirigió durante seis años a Cablecanal, logrando cuatro campeonatos. Con Quilmes, en la categoría libre, participó en el Nacional Liga de Honor en Puerto Madryn tras salir campeón en Sarmiento, accediendo luego al Nacional Copa de Oro, donde obtuvo una destacada participación y el reconocimiento a la mejor delegación. También formó parte del cuerpo técnico en torneos de selecciones junto a Sarmiento, participando en Truncado (Santa Cruz) y Trevelin (Chubut). Este año fue invitado por Villa Progreso de Sarmiento al C13, Torneo Nacional en Comodoro Rivadavia, y por Schneider al torneo de la CAFS. Además, en fútbol 11 formó parte del cuerpo técnico del Club Social y Deportivo Río Mayo en tres ligas Centro Sur, obteniendo campeonatos, y logró la primera estrella en la subsede con Liga Norte Santa Cruz.

Marcelo no se conforma con los resultados: “Yo me estoy preparando para dirigir, este año me recibo de técnico. A uno lo desgasta la falta de compromiso y acompañamiento local. No me gusta hacer las cosas a medias. Me ha tocado perder económicamente; si mi señora supiera lo que gasto, me echa de casa”, confiesa con humor y sinceridad. Su compromiso se refleja en los detalles: revisa todos los reglamentos, se asegura de que nada falte, ni siquiera la cinta de capitán. Para él, los resultados son anecdóticos; el verdadero valor está en el reconocimiento y respeto que ha ganado con los años.

Además de su rol como técnico, Marcelo se pone al hombro los costos de los viajes para llevar a sus jugadores a los encuentros: pone su auto, organiza sorteos y gestiona recursos para que todo salga adelante. Un lunes arranca a las 6:00 lavando camisetas en su casa y dejando listo el bolso de viaje; una hora después ya está haciendo pan en la escuela y, a la tarde, regresa a su casa para atender su negocio familiar y realizar pedidos. Luego llega la hora de viajar, generalmente rumbo a Sarmiento para participar de un torneo, o los martes y jueves viaja a entrenar a los chicos de la villa, llegando a veces a las 2 de la mañana para comenzar a las 6:00 con los preparativos de un nuevo día. A la tarde encuentra tiempo para ir al gimnasio y cuidar de sí mismo. Su vida es un día larguísimo, pero Marcelo lo cumple con pasión y dedicación.

Al recordarlo, una basta colección de fotos y logros lo acompaña, testimonio de años de esfuerzo, viajes y momentos inolvidables. La familia siempre está junto a él; en los momentos importantes se siente respaldado por quienes verdaderamente valoran su esfuerzo. Gracias a su entrega, el deporte riomayense logra un lugar destacado en cada torneo y representación en la región. Marcelo siempre resalta la importancia de formar jóvenes y de integrar a las mujeres en este deporte tan lindo, convencido de que el fútbol es mucho más que resultados: es inclusión, desarrollo y comunidad.

Al recordar su trayectoria, Marcelo también menciona a quienes lo apoyaron en sus comienzos. Una persona que lo ayudó mucho, cuando él era un simple almacenero, fue Alejandro Avendaño, a quien hoy recuerda como un referente de Río Mayo. Aunque no ahonda en detalles, recuerda que en los viajes y el esfuerzo compartido, Alejandro le tendió una mano, tal como era él: de corazón noble. Este tipo de apoyos refuerzan la idea de que el deporte y los proyectos comunitarios se construyen no solo con pasión y sacrificio personal, sino también con solidaridad y colaboración de quienes confían en uno.

Marcelo es un destacado deportista, pasional y comprometido, y su ejemplo demuestra lo importante que son este tipo de personas en cualquier comunidad. Individuos como él sostienen los proyectos deportivos, generan espacios de contención, motivan a los jóvenes y transmiten valores fundamentales como esfuerzo, disciplina y solidaridad. El reconocimiento a su trabajo no solo celebra sus logros personales y deportivos, sino que también destaca la trascendencia social de quienes se dedican con corazón y constancia a causas que fortalecen la comunidad. La sociedad necesita referentes así, personas que inspiran con hechos, con compromiso y con pasión, porque son los pilares que permiten que proyectos colectivos perduren y crezcan.

Ahora, como coordinador de todas las divisiones del Club Social y Deportivo Río Mayo, enfrenta los desafíos de cada categoría y se ocupa de que todo funcione. Su entrega, compromiso y amor por el deporte son un ejemplo para toda la comunidad: 15 años comprometido con el fútbol, formando jugadores, dirigiendo equipos y dejando huellas imborrables en cada cancha que pisa.

Marcelo “El Pitu” Vázquez demuestra que la pasión no entiende de horarios ni de límites. Vive el fútbol con intensidad, lo comparte y se convierte en inspiración para todos los que lo conocen.

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