SPRINT: cuando los plaguicidas llegan al cuerpo y se frena la difusión
Un proyecto científico financiado por la Unión Europea midió exposición real a plaguicidas en personas, animales y ambientes rurales. Argentina fue incluida como caso testigo por su modelo productivo agrícola intensivo, orientado a la producción a gran escala. En 2023, cuando debían presentarse los resultados locales, una orden firmada por el entonces director nacional del INTA suspendió la exposición pública prevista para el 21 de junio. Meses después, los datos sí fueron difundidos en un ámbito internacional vinculado a Naciones Unidas, reabriendo el debate sobre censura científica, incumbencias institucionales y salud pública.
El estudio se llama SPRINT (Sustainable Plant Protection Transition) y forma parte del programa Horizon 2020 de la Unión Europea. Su objetivo no fue analizar el “uso” de agroquímicos sino medir exposición real, directamente en el cuerpo humano y en el entorno cotidiano. Para eso, el proyecto diseñó un protocolo de biomonitoreo que incluyó sangre, orina y materia fecal, además de polvo intradomiciliario, suelo, agua, aire y matrices animales.
El diseño metodológico fue publicado en 2021 en PLOS ONE y estableció un estudio transversal en diez sitios europeos y un sitio adicional en Argentina, incorporado por el peso del país en la producción de soja y su rol estratégico en la provisión de proteína vegetal para alimentación animal en Europa. Desde el inicio, el enfoque fue explícito: evaluar mezclas de plaguicidas y no moléculas aisladas, observando la exposición combinada que ocurre en condiciones reales de vida.
Argentina fue incorporada al proyecto no solo por su perfil exportador, sino por el modelo de producción a gran escala consolidado en las últimas décadas para suplir la demanda del mercado interno y externo. La expansión de la frontera agrícola, la intensificación de los monocultivos y el uso generalizado de semillas curadas, tratadas para resistir aplicaciones reiteradas de herbicidas, insecticidas y fungicidas, forman parte de un esquema productivo orientado a sostener altos niveles de rendimiento, previsibilidad comercial y abastecimiento constante.
Ese paquete tecnológico —basado en semillas tratadas, eventos tolerantes y aplicaciones sistemáticas— permitió responder a la demanda del mercado, pero al mismo tiempo configuró un escenario de exposición crónica y cotidiana. Precisamente eso es lo que SPRINT buscó medir: no un “mal uso” puntual ni prácticas ilegales, sino las consecuencias biológicas de un sistema productivo legal, extendido y normalizado, cuyos insumos están presentes desde la siembra hasta el almacenamiento, el transporte y el entorno doméstico.
A diferencia de estudios basados en encuestas o estimaciones indirectas, SPRINT midió residuos y metabolitos directamente en matrices biológicas humanas. En la documentación técnica final del proyecto se detalla que se analizaron hasta 209 compuestos, dependiendo del tipo de muestra, y que la orina fue la matriz con mayor número de detecciones por individuo, seguida por la materia fecal y la sangre. El concepto central que atraviesa todo el trabajo es el de exposición simultánea, es decir, la presencia de múltiples plaguicidas en una misma persona.
Los resultados comparativos difundidos en 2023 encendieron la polémica. En el muestreo argentino citado en presentaciones y documentos del proyecto, se detectaron residuos de plaguicidas en el 100% de las personas analizadas. Uno de los datos más sensibles fue el del glifosato: en materia fecal apareció en el 100% de las muestras argentinas, frente al 70,5% en las europeas. También se informaron diferencias relevantes en la detección de otros principios activos y metabolitos, reforzando la conclusión de que, aunque Europa mostró una mayor diversidad de sustancias, Argentina presentó concentraciones más altas en algunas matrices, especialmente en materia fecal y polvo intradomiciliario.
Los propios documentos de SPRINT subrayan que el problema sanitario no puede evaluarse sustancia por sustancia, ya que la exposición ocurre en forma de cócteles, cuyas interacciones no están contempladas por los marcos regulatorios clásicos.
El conflicto institucional tiene una cronología precisa. El 15 de junio de 2023, el entonces director nacional del INTA, Carlos Alberto Parera, firmó una nota oficial titulada “Suspensión Reunión de Presentación de Datos 21/06/2023”. En ese documento ordenó suspender la presentación virtual prevista para el 21 de junio, en la que la investigadora Virginia Aparicio iba a exponer resultados del proyecto SPRINT.
En la nota se argumentó que “algunos procedimientos respecto a los estudios que involucran a personas podrían haber excedido la incumbencia institucional del INTA” y que la situación se encontraba bajo análisis interno. La presentación nunca se realizó. La secuencia —orden del 15 de junio y exposición cancelada el 21— quedó registrada en documentación institucional y en pedidos de informe legislativos posteriores.
Mientras en Argentina se suspendía la comunicación pública de resultados, el proyecto SPRINT continuó su agenda internacional. El 27 de septiembre de 2023, en el marco de la Science Summit de la UNGA78, el equipo del proyecto presentó hallazgos sobre residuos de plaguicidas en ecosistemas y personas, incluyendo datos de Europa y Argentina. La sesión fue grabada y difundida por el propio consorcio.
Meses después, hacia fines de 2023, trascendió que el INTA se retiraba formalmente del proyecto, reiterando como argumento las limitaciones institucionales para estudios con personas, sin cuestionar el diseño científico aprobado por la Unión Europea.
SPRINT dejó planteada una discusión incómoda: cuando la evidencia científica muestra exposición generalizada dentro de un modelo productivo legal y estratégico, el problema deja de ser técnico. Pasa a ser político, sanitario e institucional. Y la pregunta sigue abierta: quién comunica, quién se hace cargo y quién protege a la población cuando los datos dejan de ser abstractos y pasan a estar dentro del cuerpo humano.
Fuentes consultadas
– van der Werf, H.M.G. et al. (2021). SPRINT: Sustainable Plant Protection Transition – Study protocol. PLOS ONE.
– SPRINT Consortium (2023). Human biomonitoring and pesticide exposure across Europe and Argentina. Science Summit at UNGA78, 27/09/2023.
– SPRINT Consortium (2025). Final Conference Proceedings. Proyecto Horizon 2020.
– Nota interna del INTA firmada por Carlos Alberto Parera, “Suspensión Reunión de Presentación de Datos 21/06/2023”, 15/06/2023.
– Documentación parlamentaria y pedidos de informe (2023–2024) vinculados a la suspensión de la presentación.
– Sitio oficial del proyecto SPRINT – Unión Europea (Horizon 2020).
