Vigilia en el Mirador Malvinas: caminata, memoria y homenaje en la noche del 1° de abril
En la víspera del 2 de abril, una treintena de vecinos de Río Mayo protagonizó una caminata nocturna que derivó en una vigilia cargada de sentido en el Mirador Malvinas Argentinas. La actividad, impulsada por el grupo Desafío Trekking y coordinada por Luis “Pantera” Riquelme y Óscar Segovia, sumó además el acompañamiento del excombatiente Jorge Chaar, en una noche atravesada por la memoria.
La convocatoria comenzó a las 22:00 en Plaza Belgrano, desde donde 20 personas iniciaron el recorrido a pie. El trayecto avanzó por calle Roca hasta la zona de la cancha de Menúco y luego continuó por el Cañadón Chihuay rumbo al mirador. Durante el camino se fueron sumando vecinos, mientras que otros ya aguardaban en el lugar donde se realizaría la concentración, alcanzando así un total cercano a las 30 personas.
El excombatiente Jorge Chaar acompañó el recorrido en vehículo junto a su esposa, sumándose luego al momento central en el mirador. Allí, el espacio había sido preparado previamente: fuego encendido, música —a cargo de Segovia— y una organización que permitió sostener la vigilia hasta la medianoche. Entre mates, café y té, los presentes compartieron una espera que tuvo más de encuentro que de acto formal.
Las imágenes de la jornada reflejan con claridad el clima vivido: la bandera argentina iluminada por la luna sobre el valle, el izamiento en la medianoche, el cartel del mirador construido por los propios vecinos y la presencia del excombatiente en un espacio que ya forma parte de la identidad local. Cada escena sintetiza el sentido de una vigilia que no necesitó grandes estructuras para ser significativa.
A las 00:00 se concretó el homenaje. Se entonó la Marcha de Malvinas, se izó la bandera argentina y se hizo entrega de un diploma y un presente a Jorge Chaar, en reconocimiento a su historia y su presencia en la jornada. También hubo un breve testimonio, que aportó una dimensión directa y humana a la conmemoración.
El propio mirador refleja ese espíritu colectivo. Bautizado como “Malvinas Argentinas” por el grupo organizador, fue construido con materiales reciclados, con antenas reacondicionadas y pintadas por Julio Oliva. La bandera del mástil fue donada por motoqueros en nombre de Nelson Guerra, consolidando un espacio que no nació desde lo institucional, sino desde la comunidad.
La vigilia cerró con una desconcentración sencilla, entre aplausos y saludos. Lo que quedó fue algo más que una actividad: una forma concreta de sostener la memoria, desde un lugar construido por los propios vecinos y cargado de identidad.







