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“Frutillas del Viento” llega a Río Mayo: energía renovable, agroecología y constancia en la producción de frutillas

RÍO MAYO, CHUBUT – El reconocido proyecto “Frutillas del Viento”, cofinanciado por la Unión Europea en Argentina e impulsado por la Fundación 500RPM y el INTA Esquel, suma a Río Mayo como una de las nuevas localidades beneficiadas, junto con Senguer y Tecka. La iniciativa busca transformar la estepa patagónica en una zona de producción agroecológica sostenible, a través del uso de energías renovables, tecnología y capacitación técnica.

Uno de los protagonistas de esta nueva etapa es Gustavo Lavia, conocido en la comunidad como «El Chaco», un productor con una larga trayectoria en la apicultura local. Reconocido por su producción de miel, ahora se aventura en el cultivo de frutillas, combinando su experiencia con una fuerte vocación por la tierra. Desde hace tres años desarrolla una experiencia personal en su chacra, “Don Tito”, donde logró obtener frutillas de excelente sabor y calidad.

«Esto no es magia, es sacrificio y constancia», afirma Lavia, quien destaca que la clave del éxito en estas zonas extremas está en el compromiso y el trabajo sostenido. “Acá también es posible hacer cosas”, señala con orgullo, mientras espera la llegada del material necesario para instalar microtúneles que protegerán y optimizarán su producción.

La chacra “Don Tito”, en Río Mayo, muestra los frutos de tres años de trabajo constante de Gustavo Lavia. Su producción de frutillas, obtenida sin agroquímicos y bajo manejo sustentable, se consolida como ejemplo de que la constancia y el compromiso pueden transformar la estepa patagónica.

Producción sustentable con tecnología patagónica

El proyecto Frutillas del Viento busca integrar saberes locales con tecnología limpia. Se implementan sistemas de energía eólica y solar, riego por goteo, y técnicas de cultivo en microtúneles que permiten mantener las plantas protegidas de vientos fuertes, heladas y cambios bruscos de temperatura.

Una reciente visita técnica a la chacra Don Tito confirmó la calidad del suelo y del agua, lo que refuerza el potencial productivo de la zona. El proyecto incluye también capacitaciones constantes y acompañamiento técnico por dos a tres años, para garantizar que los productores puedan sostener sus emprendimientos con éxito.

La inclusión de Río Mayo en esta nueva fase fue posible gracias al trabajo articulado con el INTA local y especialmente al acompañamiento de Teresa Burgo, referente de la delegación del INTA en la localidad, quien apoyó activamente la postulación.

De la miel a las frutillas: una transición productiva

Lavia es un ejemplo de diversificación productiva en el medio rural. Su historia como apicultor refleja una trayectoria marcada por el compromiso con el entorno natural y la producción local. Ahora, con el respaldo de “Frutillas del Viento”, se abre una nueva etapa que refuerza el vínculo entre tradición e innovación.

Las frutillas cultivadas en estos sistemas —ya probados en localidades como Cholila, Esquel, El Hoyo y Paso del Sapo— se destacan por su sabor intenso y dulzura natural, resultado del trabajo agroecológico combinado con energías limpias. El proyecto ya ha instalado más de 50.000 plantines y generado formación técnica en más de 20 emprendimientos familiares.

El investigador del INTA, Eduardo Miserendino, explicó que el sistema de riego por goteo, adaptado al clima variable, y los microtúneles, son herramientas clave para enfrentar las adversidades del ambiente patagónico y asegurar un desarrollo saludable del cultivo.

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