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La deuda ya paga la comida: 5,8 millones de argentinos están en mora y la Patagonia Sur, entre las más golpeadas

La deuda ya paga la comida: 5,8 millones de argentinos están en mora y la Patagonia Sur, entre las más golpeadas

Un informe del Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNPSJB advierte que el endeudamiento dejó de utilizarse principalmente para comprar bienes o financiar proyectos y pasó a convertirse en una herramienta para sostener los gastos cotidianos. La morosidad alcanzó niveles récord, las billeteras virtuales aparecen como el segmento más crítico y la Patagonia Sur registra indicadores más graves que el norte de la región.

La deuda dejó de ser, para millones de familias, una forma de adelantar una compra o pagar en cuotas un gasto extraordinario. En un escenario marcado por la caída de los ingresos, el crédito comenzó a utilizarse para llegar a fin de mes, comprar alimentos, pagar servicios o cubrir compromisos anteriores. El informe define ese cambio con una frase concreta: el crédito ya no financia consumo, sino subsistencia.

Los números permiten dimensionar la situación. En todo el país existen 20,9 millones de personas con algún tipo de deuda dentro del sistema analizado y 5,8 millones ya se encuentran en mora. De ese total, 3,4 millones tienen atrasos exclusivamente con billeteras virtuales, 1,3 millones solamente con entidades bancarias y otros 1,1 millones mantienen deudas impagas en ambos sectores.

El deterioro se produjo en menos de dos años. La mora de las familias con los bancos pasó del 2,5% en octubre de 2024 al 12,3% en mayo de 2026, mientras que en las billeteras virtuales aumentó del 7,3% al 29,6%. La irregularidad total del sistema financiero llegó al 15,5%, luego de 19 meses consecutivos de crecimiento, el nivel más elevado desde la crisis de 2001, según la comparación presentada por el Observatorio.

Las billeteras digitales, que inicialmente aparecieron como una alternativa ágil para realizar pagos y transferencias, también se transformaron en una fuente de financiamiento rápido. El problema es que muchas de esas líneas de crédito tienen costos elevados y vencimientos cortos, por lo que una demora puede generar intereses difíciles de afrontar. La facilidad para pedir dinero desde el teléfono termina contrastando con la dificultad posterior para devolverlo.

La situación es especialmente delicada entre los más jóvenes. El informe señala que el 80% de las personas de entre 18 y 24 años utiliza las billeteras virtuales como principal fuente de financiamiento y que cuatro de cada diez créditos otorgados a ese grupo ya se encuentran en mora. De esta manera, una parte importante de los jóvenes comienza su vida laboral o productiva cargando deudas que, en muchos casos, fueron tomadas para cubrir necesidades inmediatas.

El crecimiento del endeudamiento también puede verse en la forma en que se pagan las compras habituales. En mayo de 2026, la tarjeta de crédito concentró el 45% de las operaciones realizadas en supermercados, seguida por la tarjeta de débito, con el 23,9%. El efectivo representó apenas el 16,5%, mientras que los pagos mediante códigos QR y billeteras digitales alcanzaron el 14,6% y registraron el mayor crecimiento interanual.

En términos simples, casi la mitad de las compras en supermercados se paga con crédito. Eso no significa necesariamente que todas las familias estén endeudadas, pero sí muestra que una parte cada vez mayor del consumo cotidiano se posterga para el cierre de la tarjeta. Cuando el resumen llega y el ingreso no alcanza para cancelarlo, aparece el pago mínimo, la refinanciación y una cadena de intereses que puede extenderse durante meses.

La Patagonia Sur presenta indicadores más críticos que la zona norte de la región. El 28,7% de sus deudores se encuentra en situación irregular, frente al 25,3% registrado en la Patagonia Norte. La diferencia se profundiza en las billeteras virtuales: la mora alcanza el 28,6% en el sur y el 22% en el norte. Santa Cruz aparece como la provincia más afectada, con el 31,2% de sus deudores en situación irregular, mientras que Neuquén registra el mejor resultado regional, con el 24,6%.

Otro de los puntos centrales del estudio es la diferencia entre lo que el sistema financiero paga por recibir depósitos y lo que cobra cuando presta dinero. Mientras las tasas para los ahorristas se ubican entre el 13% y el 20%, los préstamos personales presentan costos que van desde el 74,89% hasta el 115,54%, y las tarjetas de crédito rondan el 83,71%. Esa brecha, conocida como spread bancario, oscila entre 60 y 100 puntos porcentuales.

Dicho de una manera más sencilla: el banco o la entidad financiera paga una tasa relativamente baja por el dinero que recibe, pero cobra una tasa considerablemente mayor cuando lo presta. El Observatorio considera que esa diferencia funciona como una transferencia de recursos desde los hogares hacia el sistema financiero, especialmente cuando las familias recurren al crédito no para ampliar su consumo, sino para sostener gastos básicos.

El informe también plantea que la deuda no puede analizarse solamente desde los números. El sobreendeudamiento modifica la vida cotidiana, genera discusiones familiares, profundiza desigualdades y produce consecuencias emocionales como ansiedad, culpa, vergüenza y depresión. A su vez, existen al menos 18 proyectos legislativos destinados a aliviar la situación, mientras desde el Gobierno nacional se ha atribuido parte de la morosidad a la falta de conocimientos financieros.

El diagnóstico del Observatorio apunta, sin embargo, a un problema estructural vinculado con la caída del salario real y la pérdida de capacidad de pago. Cuando los ingresos dejan de cubrir la comida, los servicios y las obligaciones mensuales, la deuda ya no aparece como una elección financiera sino como la última herramienta disponible para sostener el hogar. El problema comienza cuando llega el vencimiento y la familia necesita pedir otro crédito para pagar el anterior.

El estudio no presenta datos específicos para Río Mayo, pero el panorama de la Patagonia Sur permite advertir una tendencia que también puede observarse en localidades pequeñas: mayor utilización de tarjetas y billeteras, refinanciaciones permanentes y comercios que venden cada vez más mediante pagos diferidos. La deuda permite mantener momentáneamente el consumo, aunque termina comprometiendo una parte creciente de los ingresos futuros.

La conclusión es clara: millones de argentinos no se endeudan para mejorar su nivel de vida, sino para sostenerlo. La tarjeta, el préstamo y la billetera virtual están reemplazando al salario que ya no alcanza, mientras los intereses amplían la distancia entre lo que las familias cobran y lo que finalmente deben pagar.

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