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Destituyeron a Hugo Sánchez tras un jury que expuso años de violencia laboral en la Justicia de Chubut

Destituyeron a Hugo Sánchez tras un jury que expuso años de violencia laboral en la Justicia de Chubut

El Tribunal de Enjuiciamiento concluyó por unanimidad que el exjefe de la Asesoría de Familia de Esquel sostuvo durante años un patrón de maltrato, hostigamiento y violencia de género contra trabajadoras del organismo. La sentencia consideró que esas conductas no sólo afectaron a las víctimas, sino que terminaron deteriorando el funcionamiento del servicio de Justicia.

RAWSON. El jury contra Hugo Sánchez terminó como había empezado: con la voz de las mujeres ocupando el centro de la escena. Pero entre una punta y otra hubo cuatro días de audiencias, 25 testigos y una reconstrucción que fue mucho más allá de la denuncia presentada por la abogada Paula Epifane. Lo que el Tribunal terminó analizando no fue un hecho puntual, sino una forma de ejercer el poder dentro de la Asesoría de Familia de Esquel que, según concluyó, se prolongó durante años.

Cuando Epifane declaró, contó que el episodio ocurrió en noviembre de 2024. Estaba embarazada de veinte semanas y participaba de una reunión de trabajo cuando, según relató, Hugo Sánchez comenzó a gritarle, a descalificarla y a humillarla delante de otros integrantes de la oficina. Dijo que terminó llorando en un baño, que al día siguiente pensó en renunciar y que denunciar a un superior dentro del Poder Judicial fue una de las decisiones más difíciles de su vida.

Aquella denuncia fue el punto de partida del expediente, pero no el único hecho que apareció durante el debate. A medida que avanzaron las audiencias comenzaron a repetirse relatos con llamativas coincidencias. Exabogadas adjuntas, funcionarias y empleados judiciales describieron un ambiente atravesado por gritos, insultos, comentarios misóginos, amenazas, destrato cotidiano y una permanente descalificación hacia las mujeres que integraban el organismo.

Cecilia Vallejos recordó haber contenido a Epifane inmediatamente después del episodio que dio origen al jury. Gilda Saunders habló de una conducción agresiva y declaró que en una oportunidad Sánchez llegó a tomarla de los pelos. Romina Azzolini recordó discusiones en las que el funcionario se abalanzaba sobre el escritorio y aseguró que todavía conserva el recuerdo de aquel momento. Verónica De Barbieri describió un ambiente “tóxico e insalubre” y relató que utilizaba auriculares para poder concentrarse mientras trabajaba, intentando aislarse de los gritos y los comentarios permanentes de su jefe.

El cuarto día llegó el turno de Andrea Torres Peralta, otra exabogada adjunta que trabajó bajo las órdenes de Sánchez. Su declaración terminó ampliando aún más el cuadro que el Tribunal venía reconstruyendo. Recordó que durante años naturalizó conductas que hoy considera inaceptables, relató que era habitual recibir comentarios de contenido sexual y aseguró que el hostigamiento comenzó cuando decidió ponerle un límite a su superior. Después de denunciarlo, dijo que fue apartada de sus tareas, terminó con licencia médica y finalmente debió trasladarse a Lago Puelo para continuar su carrera judicial. “Me exiliaron de Esquel”, resumió. Antes de finalizar dejó una crítica directa al propio Poder Judicial: “Quiero dejar en claro la hipocresía del Poder Judicial. No fui contenida, no fui escuchada y no fui defendida”.

Los testimonios personales encontraron respaldo institucional con la declaración de Marcos Ponce, jefe de la Defensoría Pública de Esquel. Explicó que decidió suspender preventivamente a Sánchez cuando tomó conocimiento de una denuncia penal por presunto abuso sexual y describió el estado en que encontró la Asesoría de Familia después de apartarlo. Habló de una oficina desorganizada, sin trabajo en equipo, con profesionales que llegaban a las audiencias sin conocer los expedientes y de una dependencia que todavía hoy continúa reconstruyéndose.

Cuando llegó el momento de los alegatos, la presidenta de la Comisión Acusadora, Lucía Pettinari, sostuvo que durante el debate había quedado acreditada una modalidad de conducción basada en la violencia laboral y de género. Dijo que Sánchez nunca tuvo condiciones para liderar un equipo y que su accionar dejó un daño imposible de medir, no sólo sobre quienes trabajaban con él, sino también sobre el servicio de Justicia. Recordó que muchas de las profesionales terminaron pidiendo traslados, otras debieron iniciar tratamientos psicológicos y varias permanecieron durante meses con licencias por problemas de salud derivados del clima laboral.

Con ese escenario, el Tribunal de Enjuiciamiento dio a conocer su decisión. La ministra del Superior Tribunal de Justicia, Camila Banfi, fue la encargada de leer el adelanto de la sentencia. Allí sostuvo que el caso de Paula Epifane no constituyó un episodio aislado, sino la manifestación de un patrón sostenido de comportamiento caracterizado por maltrato, hostigamiento, descalificaciones y destrato hacia las profesionales de la Asesoría. La resolución concluyó además que al menos cinco trabajadoras resultaron directamente afectadas y que esas conductas terminaron provocando un grave perjuicio para la continuidad y la eficiencia del servicio público de justicia.

El fallo fue unánime. Hugo Sánchez quedó destituido de su cargo. Los fundamentos completos se conocerán en los próximos días, aunque la decisión dejó una definición que atravesó todo el juicio: el daño no alcanzó únicamente a quienes denunciaron, sino también a una institución que durante años no encontró respuestas para quienes pedían ser escuchadas.

Fuente: Diario Jornada.

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