Glaciares: Diputados aprobó la reforma, hubo votos cruzados y Chubut quedó dividida
La Cámara de Diputados aprobó la reforma de la Ley de Glaciares con 137 votos a favor, 111 en contra y 3 abstenciones, en una sesión que mostró un escenario político menos ordenado de lo habitual y con definiciones que no respondieron estrictamente a la lógica de los bloques. La votación no fue un trámite técnico: estuvo atravesada por tensiones, intereses territoriales y posicionamientos que, en varios casos, se definieron por fuera de las estructuras partidarias.
El proyecto introduce un cambio relevante en el esquema vigente desde 2010. La protección de glaciares y ambiente periglacial deja de sostenerse bajo un criterio uniforme a nivel nacional y pasa a contemplar una mayor intervención de las provincias en la delimitación de esas áreas. En términos concretos, abre la posibilidad de revisar qué zonas quedan bajo resguardo y cuáles podrían habilitarse para actividades productivas, entre ellas la minería, uno de los puntos más sensibles de la discusión.
Ese trasfondo explica por qué la votación se fragmentó. Hubo legisladores que acompañaron la reforma dentro de bloques que en general se manifestaban en contra, y otros que votaron en rechazo pese a integrar espacios que respaldaban el proyecto. La sesión dejó una lectura política más amplia que el resultado numérico: el tema glaciares no se ordena únicamente por pertenencia partidaria, sino por intereses provinciales, presión social y posicionamientos individuales.
En ese escenario, Chubut mostró con claridad esa división. Jorge “Loma” Ávila, Maira Frías y César Treffinger votaron a favor de la reforma, mientras que José Glinski y Juan Pablo Luque lo hicieron en contra. La delegación no tuvo una postura unificada y reflejó una discusión que la provincia arrastra desde hace años.
Los votos afirmativos se ubican en una línea que promueve mayor margen de decisión para las provincias sobre sus recursos naturales, con la posibilidad de avanzar en debates productivos en zonas actualmente restringidas. Los votos negativos sostienen la necesidad de mantener un esquema de protección más estricto, con eje en el resguardo del agua y en los riesgos ambientales asociados a cualquier modificación.
La diferencia no es solo legislativa. Tiene anclaje territorial. En Chubut, la discusión sobre minería, uso del suelo y protección ambiental ya generó conflictos, movilización social y decisiones políticas que marcaron un antes y un después. Por eso, cada votación en el Congreso sobre estos temas no queda aislada: se conecta directamente con ese historial.
La reforma aprobada no cierra la discusión. Al contrario, la vuelve a poner en primer plano y traslada el foco hacia las provincias, donde las definiciones empiezan a tener un impacto más directo. En ese contexto, la votación dejó algo claro: cuando el tema exige definiciones concretas, las posiciones aparecen sin matices y las diferencias quedan marcadas.
