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Hielo sobre la Ruta 40: un automóvil volcó cerca de Río Mayo y sus ocupantes están fuera de peligro

El siniestro ocurrió durante la madrugada de este sábado sobre la Ruta Nacional 40, a unos 10 kilómetros al norte de Río Mayo. El Chevrolet Corsa en el que viajaban Pablo Zárate, presidente de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Río Mayo, junto a su pareja, despistó y terminó completamente invertido fuera de la calzada. Ambos fueron trasladados al Hospital Rural de la localidad y, tras ser evaluados, recibieron el alta médica horas más tarde.

Un automóvil protagonizó un vuelco durante la madrugada de este sábado sobre la Ruta Nacional 40, a unos 10 kilómetros al norte de Río Mayo, luego de despistar en un sector donde la calzada presentaba una importante capa de hielo. El vehículo terminó completamente invertido sobre la banquina y sufrió importantes daños materiales.

El hecho ocurrió alrededor de las 6:15, cuando un Chevrolet Corsa conducido por Pablo Zárate perdió el control mientras viajaba junto a su pareja. Como consecuencia del despiste, el automóvil salió de la cinta asfáltica y quedó apoyado sobre su techo.

Ambos ocupantes fueron asistidos por los servicios de emergencia y trasladados al Hospital Rural de Río Mayo para su evaluación médica. En diálogo con Río Mayo 1935, Zárate confirmó que tanto él como su pareja recibieron el alta pocas horas después y que ninguno sufrió lesiones de gravedad.

“Estamos bien, por suerte. El asfalto estaba como vidrio. Se me fue el auto, pegó en el borde y se volcó”, relató el presidente de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Río Mayo al reconstruir los instantes previos al accidente.

El vuelco provocó importantes daños en el Chevrolet Corsa. El vehículo terminó completamente invertido fuera de la calzada, con los cristales destruidos y otras averías producto de la violencia del impacto.

Las condiciones para transitar durante la madrugada eran especialmente complejas. La lluvia registrada durante el viernes, combinada con el marcado descenso de la temperatura durante la noche, generó una capa de hielo sobre distintos sectores de la Ruta Nacional 40. En varios tramos el pavimento aparentaba estar en condiciones normales, aunque la adherencia era mínima y el hielo resultaba prácticamente imperceptible para los conductores.

La noche del viernes ya había anticipado las dificultades para circular

Horas antes del vuelco, durante la noche del viernes, Marcelo Kruger, comerciante de Río Mayo, transitaba el mismo sector de la Ruta Nacional 40, a unos 10 kilómetros al norte de la localidad, cuando se encontró con varios caballos sobre la calzada.

En diálogo con Río Mayo 1935, Kruger relató que la cinta asfáltica estaba muy escarchada. Al advertir la presencia de los animales comenzó a disminuir la velocidad, pero cuando aplicó el freno el vehículo perdió adherencia y comenzó a realizar trompos sobre el hielo. Gracias a la experiencia de años recorriendo esa ruta logró recuperar el control y continuar viaje sin sufrir daños.

La presencia de caballos en ese sector es una situación habitual durante el invierno. Los animales suelen acercarse a la ruta atraídos por la sal que se distribuye para disminuir la formación de hielo y permanecen sobre la calzada. De noche y durante la madrugada, la escasa visibilidad y el color oscuro de muchos equinos dificultan advertirlos con suficiente anticipación.

El testimonio de Marcelo Kruger aporta otro elemento al contexto en el que ocurrió el accidente. Horas antes del vuelco, ya había advertido que la Ruta Nacional 40 se encontraba cubierta por una capa de hielo que reducía notablemente la adherencia de los vehículos. Su experiencia, sumada al relato de Pablo Zárate sobre las condiciones del asfalto, coincide en un mismo punto: el congelamiento del pavimento transformó ese tramo de la ruta en un sector de muy difícil circulación durante la noche del viernes y la madrugada del sábado.

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