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Salud al límite: sin paritarias, con sueldos atrasados y reclamos sin respuesta, el SISAP lanza asambleas en toda la provincia

El conflicto en el sistema de salud de Chubut volvió a escalar y ya no admite eufemismos: el propio Sindicato de Salud Pública (SISAP) formalizó ante el Gobierno provincial un escenario de “malestar, descontento e incertidumbre” que —según advierte— se profundiza por la falta de respuestas a reclamos básicos, el pago tardío de salarios y la paralización de las paritarias. En ese contexto, el gremio resolvió endurecer su postura y confirmó un cronograma de asambleas con movilización en todos los hospitales y centros de salud.

La presentación, ingresada este 14 de abril ante la Secretaría de Salud, no es una nota más: es una reiteración formal de reclamos que llevan meses acumulándose sin resolución y que ahora derivan en medidas concretas. El sindicato fijó asambleas y manifestaciones los días 15, 16, 17, 20 y 21 de abril, entre las 10:30 y las 11:30, en todos los establecimientos sanitarios provinciales, en lo que configura una señal clara de escalada gremial.

El documento expone con crudeza el cuadro actual: trabajadores con salarios que llegan tarde, sin recomposición real frente a la inflación y sin negociación paritaria desde octubre de 2025 hasta febrero de 2026. Es decir, medio año sin discusión salarial en un contexto inflacionario que licuó ingresos. A esto se suma la discontinuidad de las mesas paritarias y aumentos considerados insuficientes, lo que termina de cerrar un combo que el gremio define como asfixiante.

Pero el conflicto no se agota en lo salarial. El SISAP vuelve a poner sobre la mesa una agenda más amplia que el Gobierno viene postergando: el pago de categorías trienales adeudadas (2024 y 2025), la firma del texto único ordenado del convenio colectivo de trabajo —clave para ordenar derechos y condiciones laborales—, la falta de definiciones sobre el arancelamiento hospitalario y una problemática estructural que atraviesa todo el sistema: la precarización laboral y el déficit de recursos humanos.

El punto más delicado, y que subyace en toda la nota, es que el sistema sanitario no sólo enfrenta un reclamo gremial sino una crisis de funcionamiento. Cuando el sindicato habla de “emergencia de medidas de protesta gremiales y sociales”, está marcando que el conflicto dejó de ser sectorial y empieza a impactar en la prestación del servicio.

Además, el gremio deja en claro que no se trata de una protesta espontánea: exige que la Secretaría de Salud notifique formalmente a los directores de hospitales para garantizar la cobertura gremial a quienes participen de las asambleas. Es un movimiento ordenado, con respaldo institucional y con un mensaje directo: la responsabilidad de lo que ocurra recae en la falta de respuesta oficial.

En paralelo, el contexto provincial no ayuda a descomprimir. Con tensiones acumuladas en distintos sectores estatales y un escenario económico que sigue golpeando el poder adquisitivo, la salud aparece como uno de los frentes más sensibles. No sólo por la magnitud del sistema, sino porque cada conflicto impacta de manera directa en la comunidad.

Lo que deja esta nueva presentación del SISAP es un dato político claro: el conflicto ya está en fase de presión abierta. Y si no hay convocatoria a paritarias ni respuestas concretas en lo inmediato, el escenario no es de resolución, sino de profundización.

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