El empate que reconfiguró el poder político en Sarmiento
El empate en la sesión preparatoria del Concejo Deliberante no fue un hecho técnico ni circunstancial. Dejó al descubierto la pérdida de control territorial del oficialismo tras la última elección municipal y abrió un escenario inédito: la posibilidad de que el órgano legislativo quedara conducido por el vecinalismo, la fuerza opositora que ganó en las urnas, en un contexto de fuerte resistencia política a aceptar ese nuevo equilibrio de poder.
El conflicto que mantuvo paralizado al Concejo Deliberante de Sarmiento durante varios días no surgió de un vacío legal ni de una ambigüedad normativa. Por el contrario, se originó en una regla expresa, escrita y aplicada históricamente, que comenzó a ser discutida cuando su resultado político dejó de ser funcional para el oficialismo.
El punto de partida fue la sesión preparatoria, instancia clave del calendario institucional en la que se definen las autoridades del Concejo para el nuevo período. No se trata de una sesión legislativa común: su único objetivo es constituir la Mesa Directiva y ordenar el funcionamiento interno del cuerpo.
Por esa razón, la sesión preparatoria no es presidida por el presidente del Concejo —cargo que aún no existe— sino por el concejal de mayor edad, que en este caso es Rubén Camarda, quien cumple un rol estrictamente circunstancial: conducir el procedimiento hasta que las autoridades queden definidas.
La votación para elegir presidente terminó en empate, y allí se desató la disputa. El oficialismo sostuvo que debía aplicarse el doble voto, una facultad prevista en la Carta Orgánica Municipal. Sin embargo, la propia Carta Orgánica es clara en un punto central: el doble voto corresponde al presidente del Concejo ya constituido, en el marco de votaciones legislativas ordinarias. En la sesión preparatoria, ese presidente todavía no fue elegido, por lo tanto no existe autoridad con facultad de desempatar.
Justamente para ese escenario existe una norma específica: el Reglamento Interno del Concejo Deliberante de Sarmiento, que regula detalladamente la elección de autoridades. Allí se establece de manera expresa que, en caso de empate, quedará consagrado como presidente el candidato de la lista que haya ganado la última elección municipal.
Ese punto conecta directamente con el trasfondo político del conflicto. En la última elección municipal, el Partido Vecinal se impuso en Sarmiento y llevó a Martín Fernández a la intendencia. La aplicación literal del reglamento implicaba que el Concejo Deliberante quedara conducido por una fuerza opositora al gobierno municipal, rompiendo una lógica histórica de la política local, donde el intendente solía contar también con el control del órgano legislativo.
Durante años, el esquema fue previsible: el Ejecutivo y el Concejo funcionaban alineados políticamente. Ese equilibrio se quebró. Las elecciones desdobladas y la incorporación de nuevos concejales modificaron la relación de fuerzas y dejaron al oficialismo sin mayorías automáticas.
El empate terminó de exponer esa pérdida de territorio político. Y la posibilidad concreta de que el intendente de Sarmiento quedara sin oficialismo en el Concejo Deliberante explica la intensidad del conflicto y la resistencia a aplicar una norma que hasta ahora nunca había sido cuestionada.
Tras varios días de cuarto intermedio, el Concejo Deliberante retomó la sesión preparatoria y volvió a ir a votación. En ese marco, Rubén Camarda hizo uso del doble voto y quedó autoproclamado como presidente del Concejo Deliberante de Sarmiento, imponiendo finalmente la interpretación sostenida por el oficialismo desde el inicio del conflicto.
De ese modo, el oficialismo avanzó con su visión del caso, aplicando una facultad prevista en la Carta Orgánica aun cuando la votación se desarrollaba en el marco de una sesión preparatoria destinada precisamente a elegir autoridades y no en una sesión legislativa ordinaria. La decisión se adoptó pese a la existencia de un Reglamento Interno que contempla expresamente el escenario de empate y remite al resultado de la última elección municipal como criterio de resolución.
Lejos de cerrar la controversia, la definición profundizó el conflicto. Desde el oficialismo aseguran contar con el aval de un dictamen del asesor legal del Concejo Deliberante, aunque se trata de un documento de carácter no vinculante, que expresa una opinión jurídica pero no tiene fuerza normativa.
Del otro lado, el vecinalismo sostiene que cuenta con fundamentos jurídicos propios, respaldados directamente en el Reglamento Interno y en la Carta Orgánica Municipal, y considera que la aplicación del doble voto en una sesión preparatoria vulnera el marco institucional vigente.
Con este escenario, el conflicto dejó de dirimirse exclusivamente en el plano político y se trasladó al ámbito judicial. Ambas partes anticiparon que la situación será judicializada, abriendo un nuevo capítulo en una disputa que ya no se limita a la presidencia del Concejo, sino que pone en discusión la interpretación de las reglas, los límites del poder circunstancial y el respeto por el resultado electoral.
Así, el empate que reconfiguró el poder político en Sarmiento no encontró aún un cierre definitivo. Quedó, en cambio, convertido en un antecedente institucional sensible, cuyo desenlace final se definirá fuera del recinto, en los tribunales, donde se evaluará si la salida adoptada fue legítima o si implicó un desconocimiento de las normas que rigen la vida democrática local.
